domingo, 22 de agosto de 2010

La realeza de María



El Papa Pío XII instituyó esta fiesta en 1955 para venerar a María como Reina. María fue elegida para ser Madre de Dios y ella lo aceptó con alegría. Por esta razón, alcanza tales alturas de gloria. Está sentada en el Cielo, coronada por toda la eternidad en un trono junto a su Hijo.

La Iglesia la proclama Señora y Reina de los ángeles y de los santos, de los patriarcas y de los profetas, de los apóstoles y de los mártires, de los confesores y de las vírgenes. Es la Reina Gloriosa del Cielo y de la Tierra a la que podemos invocar día y noche. Todos los ángeles y los santos le saludan en el Cielo alagremente con el nombre de Reina.

Fotografía: David Pinto Sáez

viernes, 20 de agosto de 2010

Costaleros por el Mundo (China Town)

Se rumorea que en un mercado callejero de comida, en el centro de China Town de Londres, se vio una vez a algunos costaleros alternando...


Paseos por San Lorenzo (Episodio XLV: La Iglesia de San Rafael II)

Continuando por el interior de San Rafael, nos encontramos lo siguiente:

En las naves de los lados hay algunos altares de escaso mérito, y en uno de ellos costean los médicos y cirujanos una función a sus patronos San Cosme y San Damián, que fueron trasladados hace pocos años desde San Agustín, donde tienen altar propio.
La fachada es bonita; consta de tres cuerpos, rematado el último por un frontón triangular con las imágenes de San Rafael, San Acisclo y Santa Victoria, y a los lados dos torres con siete campanas de timbres muy armoniosos. Una de las más pequeñas es la que hubo en la primera ermita.


A los lados tiene dos casas, una para el capellán y otra para el santero, por donde está la subida a la tribuna, y delante cuatro marmolillos que en 1823 fueron quitados, así como embebidas las rejas de dichas casas, por disposición del concejal encargado del ornato público don Manuel Díaz. Mas aquello se tuvo por un acto político, y en cuanto cayó la Constitución lo volvieron a poner como estaba y continúa.

Goza de una paja de agua de la llamada de la Palma, que el Ayuntamiento la concedió en  22 de mayo de 1801, con la condición de costear la fuente que está en uno de los lados de la plazuela; ésta empezó a surtir al público en el día 21 de marzo de 1809.

jueves, 19 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XLIV: La Iglesia de San Rafael I)

 La iglesia del Juramento de San Rafael, erigida en el lugar donde el Presbítero tenía su residencia, era explicada por don Teodomiro de la siguiente manera:



En 1602 construyeron nueva iglesia en el convento de Madre de Dios, que se trasladó al sitio en que aún existe, y se la dedicaron a nuestro Ángel Custodio. Costeola la Ciudad, de quien es el patronato, y a ella asistía en las fiestas que se le dedicaban. En 1655 fundó el duque de Sessa el convento de las Capuchinas, y también le fue dedicada la iglesia.

Mas esto no entibiaba el deseo de erigirle una en la misma casa en que se apareció al venerable Roelas, donde desde luego formaron oratorio, y en 1610 principiaron la obra, con tantas interrupciones que no se concluyó hasta más de cien años después, tanto que la bendijo el canónigo don Juan Pardo de Figueroa en 21 de junio de 1732. Era también pequeña.

Costaleros del Calvario en la Presentación del Cartel del XXV Aniversario. Iglesia del Juramento de San Rafael

La sacristía estaba en lo que fue cocina de la casa; en ella había un pozo, del que, al limpiarlo en 1685, sacaron una imagen de la Virgen como de un pie de altura con el niño en el brazo izquierdo y agarrada una mano con la derecha. Esta imagen, que suele estar al pie del trono o peana de San Rafael, se la llevó un liberto llamado Antonio Domingo, quien la dejó en casa de la señora doña María Narváez, viuda de don Pedro Heredia, de donde la restituyeron a la iglesia en 22 de junio de 1737 por orden del obispo don Pedro Salazar, y es venerada con el título de Nuestra Señora del Pozo.
No cabiendo casi gente en las grandes fiestas dedicadas a nuestro custodio, la cofradía resolvió ampliarla, dándole la fachada actual, alargándola y haciéndole las naves laterales. Se principió la obra el día 23 de febrero de 1796, bajo la dirección de don Vicente López Cardera, y se terminó en 1806, consagrándola el obispo don Pedro Antonio de Trevilla. Forma las tres naves expresadas, la del centro ancha y con rotonda, con una tribuna con balcones de hierro cubiertos con celosías; esto hace que las otras dos naves sean estrechas, bajas de techo y en parte curvas. En la del evangelio hay una capilla dedicada a sagrario; empezose a construir con limosnas en 1853 y terminose en 1855.
El presbiterio es bonito, con gradas de mármol y verja de bronce. Pero el retablo no puede ser peor, y no sabemos por qué la cofradía lo prefirió a otro diseño aprobado por la Academia de San Fernando, en el cual campeaba la imagen sobre un grupo de nubes, pareciendo a la vista mucho más airosa. El Crucifijo con que acaba el retablo es obra del escultor Diego Morales.
La hermandad es una de las pocas constituidas con todos los requisitos legales.


Sembrar par recoger

Cuando una sociedad se acerca a un periodo de recesión económica, una de las principales medidas económicas tomadas, tanto a nivel institucional como a nivel doméstico, suele ser la contención del gasto. El acopio de recursos, tanto materiales como financieros, nos dan la seguridad que dicho momento de "crisis" (menudo palabro tan manido) nos resta. Sin embargo, y aunque con este ahorro intentemos estar seguros de que podemos capear el temporal, también lo estamos de que esa diferencia entre nuestros ingresos y nuestros gastos es TODO lo que tenemos. Es decir, no pierdo pero tampoco gano: Virgencita, Virgencita que me quede como estoy...

Sin embargo, si nuestros ahorros los invertimos en un proyecto, tenemos la posibilidad de poder multiplicar dichos recursos y conseguir más de lo que invertimos; de ahí que hayamos invertido, y no gastado, pues la inversión siempre cuenta con una tasa de retorno de la que carece el gasto.

Ayer (Miércoles 18 de agosto) ABC Córdoba publica de la mano de Luis Miranda, un artículo en el que se explica que el Presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba, Juan Villalba, ha enviado una misiva a los responsables de la financiera BBK en la que les solicita que ésta mantenga los compromisos adquiridos por Cajasur para con las hermandades cordobesas, antes de la intervención de la entidad cordobesa.

En el mismo artículo se explica que entre otros apartados, el convenio entre Cajasur y la Agrupación de Hermandades y Cofradías contemplaba un montante de 45.000 euros (posteriormente transferidos a las propias Hermandades y Cofradías vía subvención), así como un importe mínimo de 5.000 euros en publicidad en la Revista Córdoba Cofrade.

Si analizamos (muy brevemente) la actividad de cualquiera de nuestras hermandades, comprobaremos que, tan sólo para su salida procesional, éstas necesitan cera para los pasos, tela para las túnicas nuevas, música que acompañe a las imágenes, bocadillos para los costaleros, por no hablar de nuevas imágenes para los misterios en el caso de ser necesario, nuevas fases en los bordados y dorados, o simplemente el mantenimiento de las andas.

Es decir que tras una simple salida procesional, pongamos que un Miércoles Santo, hay personas que están empleadas en las empresas cereras, en los telares, modistas que diseñen y confeccionen los trajes de la banda de música, así como aquellas personas que trabajan en la fabricación de instrumentos musicales (podríamos también hablar de los conservatorios), panaderos y charcuteros que preparan los bocadillos, así como imagineros, tallistas, carpinteros, herreros, doradores, escuelas taller... etc. Y si entráramos en términos más económicos y valoráramos todos los efectos indirectos e inducidos, dichos trabajadores a su vez generan más riqueza por necesitar papel para sus facturas, luz para su talleres, etc., etc.

Miramos al lado de la publicidad en cualquier revista cofrade, como por ejemplo la que edita la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba, sería fácil entender que tras cada número hay una empresa que maqueta e imprime los ejemplares. Unos quiosqueros que venden la revista. Y de una manera más intangible, unos señores que invierten su tiempo libre en investigar y divulgar nuestra cultura e historia a través de artículos, fotografías y documentos que de otra manera se perderían en cualquier biblioteca.

Claro que todo esto, sin entrar en valorar el impacto económico que suponen las visitas de turistas, familiares y emigrados por trabajo que cada Semana de Pasión llenan las calles de Córdoba así como hoteles, bares y tiendas, tras lo cual existen recepcionistas, camareros y dependientes.

Por lo tanto la petición del presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba no sólo es para el bien de los cofrades, ni para el enriquecimiento de la propia Agrupación, sino que pretende, o al menos así lo entendemos desde Costaleros del Calvario de Córdoba, engrandecer a toda una ciudad a través de una manifestación popular centenaria. Y es por ello que desde este blog agradecemos y alentamos a la Agrupación de Cofradías a seguir luchando no sólo por nuestra cultura y nuestra fe, sino también por el bienestar de aquellos que se dedican a la cera, la música, los bordados, los dorados, la confección, la madera, la orfebrería, el pan y los embutidos; porque como hemos visto, en mayor o menor medida, todos participamos de la Semana Santa. 

Por cierto, si no invirtiéramos en la Semana Santa, tenga por seguro que el jornal que se gana el aguador cada noche, o el sueldecillo de cada alpatana de Puente Genil, no llegaría nunca a generar riqueza, aunque eso sí, tendríamos más dinero en nuestra cuenta para poder gastar.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XLIII: El Juramento de San Rafael V)

Algunos días después de las últimas apariciones y tras haber comentado éstas con el Señor Provisor, una noche se le volvió a presentar la visión diciendo:  

Dios te salve.

Tú me conjuraste la última vez que vine aquí y no te dixe quien era por tu inobediencia. Yo te juro por Jesu-Cristo Crucificado, que soy Rafael Ángel a quien tiene Dios puesto por guarda de esta ciudad.
El Provisor te dixo que, si a ti volviese me preguntaras quién eran aquellos Mártires de quien yo te había tratado. Dile que los que dice la piedra son, y otros muchos más, entre los cuales están Perfecto Presbítero, y Argimiro Monge, y Leovigildo, y Cristobal, y Victoria, y Flora, y María, Helías, y Hieremías y otros.
 Y mira: aunque Fausto, Januario, y Marcial fueron puestos a fuego, no fueron quemados de todo punto, y de industria se les dexaron los cuerpos así, para que los perros se los comiesen, y como viniese la noche, los cristianos cogieron las cenizas, y lo que estaba por quemar de los cuerpos; porque fue el martirio sobre tarde, y con veneración ocultamente los sepultaron: los cuales después se juntaron con todos esotros.
[...]

De esta Manera, el Arcángel fue explicando al Padre Roelas cómo reconocer a las Vírgenes por su craneo de menor tamaño que el de los demás, castigando el Señor a quienes lo dudasen. Que no existían restos de infieles, siendo todos ellos pertenecientes a los Mártires...

Fuente: Textos del Venerable Presbítero Juan del Pino, siguiendo los manuscritos del Venerable Presbítero Andrés de las Roelas

Costaleros por el Mundo (Madrid)

Conquistar la capital de un reino es conquistar el propio reino. Por ello, un grupo de costaleros han tomado Madrid, en nombre de Jesús del Calvario, CAPATAZ DE NUESTRAS VIDAS.




 Enhorabuena, Costaleros

martes, 17 de agosto de 2010

Costalero con garbanzos de Gandía


Como en el chiste de Paco Gandía, hubo garbanzos que llegaron al Patio de los Naranjos

Nos escribe el arquitecto y capataz retirado don José Ramón Rodríguez Gautier y con su venia ponemos en su nombre: «He leído con bastante extrañeza su "Tribulación de un costalero en Francos". Y digo con extrañeza por varias razones. Jamás a un costalero de una cuadrilla que yo he mandado le he prohibido salir del paso cuando una situación es tan perentoria como la que se cuenta. Tengo memoria para recordar cualquier anécdota que ocurra en mi vida y ésta hasta el día de hoy no la conocía, por lo que es bastante difícil que sin conocerla se pongan en mi boca palabras, frases y conversaciones no mantenidas por mí. No sé qué hermano del Silencio puede haberle contado esta anécdota, pero no es cierta.
»Lo más parecido que a mí me ha ocurrido fue en 1986 yendo de capataz con Salvador Perales en el paso de Jesús Nazareno. El costalero en cuestión, ya fallecido, Domingo Nogales Piña, costalero de última trabajadera y muy conocido y querido por todos los que componíamos la cuadrilla y que durante muchos años cumplió en una trabajadera tan difícil como es la última del paso de Jesús Nazareno. Antes de entrar en la Catedral, Domingo da aviso al contraguía para que me acerque a la última trabajadera, cosa que hago de inmediato y con el mayor sigilo posible. Una vez allí me dice que se encuentra mal y que tiene que ir al servicio y le contesto que lo voy a consultar con Salvador Perales, que espere un momento. Evidentemente una vez que lo comenté con Salvador decidimos sin ningún tipo de problema que fuese a los servicios de la Catedral. Entramos en la Catedral y salimos de ella con cuatro costaleros en última, con lo que ello significa. Y estando parados en la llamada Plaza del Silencio, al final de Placentines, se presenta Domingo con un compañero suyo de trabajadera de San Gonzalo y que también era costalero del Gran Poder, que ese año no había salido por amenaza de lluvia. Al verle la cara tan blanca, le preguntamos si estaba mejor y qué le había pasado, contestándonos que antes de salir había cenado dos platos de garbanzos y que como en el chiste de Paco Gandía, se le habían revuelto con el esfuerzo debajo del paso y que en los urinarios de la Catedral había tenido lugar la tragedia de los garbanzos del chiste en la plaza de toros, por lo que hubo garbanzos que llegaron al Patio de los Naranjos.
»Entonces Salvador Perales le dio dinero para que se tomara una tónica y le dijimos que no se metiera más debajo del paso, a lo que nos contestó que si su compañero podía dar unas cuantas chicotás, a lo que le dijimos que no había ningún problema. Cuando el compañero entra me pregunta que cuál era su relevo, a lo que le contesté: “Tu relevo es Placentines-San Antonio Abad”. Lo único que ocurrió desde ese momento hasta la entrada, es que una vez dentro de la iglesia los dos pasos, comentando la anécdota en el compás, Domingo me dijo que ya se encontraba bien y que gracias por la tónica. Y su compañero me dio las gracias por haberlo dejado entrar en el paso, a lo que le contesté que gracias a él por habernos hecho un favor tan grande. Esta es la única y verídica historia, según diría mi admirado Paco Gandía, que ha ocurrido en la cuadrilla de costaleros del Silencio mientras yo he sido su capataz y que pueda tener relación con la escrita en El Recuadro. Como diría el mago Anthony Blaek: "Esta es la realidad, lo demás es fruto de vuestra imaginación".» (Muchas gracias, señor capataz: me ha dado usted hoy escrito el artículo, y la verdad nos ha hecho (más) libres.)
Día 17/08/2010
Fuente: www.abcdesevilla.es

Paseos por San Lorenzo (Episodio XLII; El Juramento de San Rafael IV)

Tras el episodio vivido por el Padre Roelas a las puertas de Córdoba, una noche escuchó pasos en la puerta de sus aposentos, y tras salir a ver de quién se trataba, vió a un hombre vestido con ropa blanca a la manera de los Comendadores, quien le saludó diciendo: en hora buena estéis.

No pudo verle la cara, pero sí cómo se sentaba en una silla y le preguntaba: "¿Por qué no habéis querido hacer lo que os encomendaron aquellos cinco caballeros?. Porque tiempo ha de venir que ha de hacer Dios misericordioso con este Pueblo, por intercesión de los huesos de estos Mártires. Porque han de suceder grandes enfermedades, y pestes y sobre las mugeres fluxos de sangre".


San Rafael de la parroquia de San Francisco.

Nuestro vecino, temeroso, pensó que si hacía caso a aquel caballero, sería tomado por loco, a lo que contestó el caballero: "Las enfermedades han de ser tan graves, que habrá necesidad de traer los huesos de esos Mártires por las Collaciones en Procesión, y por las calles de ellas, y para esto decidle [al Provisor] que haga hacer un Relicario grande en que sean puestos los huesos de estos Mártires: y que sea ese relicario con viriles, por que manifiestamente puedan ver los dicho huesos"

Capilla del Sagrario con la urna que contiene las reliquias de los Santos Mártires. San Pedro. 
Fuente: www.silencioblanco.org

El Padre Roelas quedó sentado tras dicha visita, e igual que en dicha noche, recibió en las sucesivas la misma aparición, siempre con similar saludo, "en buena hora estéis", aunque siendo reprochado por no haber seguido las indicaciones del primer día y no haber comunicado igualmente, lo que los cinco caballeros le pidieron.

Así sucedió hasta en 4 ocasiones, en 4 noches consecutivas.

Andrés de Roelas decidió contárselo al Prelado, pero tras buscarlo durante dos días, sin acierto, se lo contó al Señor Provisor, quien le dijo que debía exponerlo a los Señores del Cabildo y con Teólogos; y si por ventura la visión volviese, que le preguntara qué Mártires eran estos así como su número y si había huesos de infieles.



Costaleros por el Mundo (Covadonga)

Cuenta la tradición que desde el Santuario de la Virgen de Covadonga se reconquistó España. Pues precisamente allí estuvieron los costaleros para mostrarle la camiseta del XXV Aniversario a la Virgen.


sábado, 14 de agosto de 2010

Costaleros por el Mundo (París)


De Fuengirola a París, no hay rincón del mundo donde no haya costaleros del Calvario.

La Dèfense

Notre Dame

viernes, 13 de agosto de 2010

Costaleros por el Mundo (Fuengirola)

Aprovechando el sol, el calor y el agua del mar, un grupo de costaleros se reunieron el pasado fin de semana a la sombra del Castillo Sohail de Fuengirola para darse un baño, refrescarse y como no, hablar de Cofradías (con el permiso de las esposas, novias y amigas, evidentemente)

El encuentro estuvo realmente bien, esperando que se pueda repetir pronto.


Por cierto, algún que otro vídeo de Semana Santa "antigua" cayó...


Paseos por San Lorenzo (Episodio XLI; El Juramento de San Rafael III)

Con el permiso de don Teodomiro, continuamos ampliando la explicación de las apariciones al Padre Roelas.

Como se explicaba en el paseo de ayer, el Presbítero recibió la "orden" de salir al campo para tener salud. Así y aún cuando se encontraba enfermo, decidió salir hacia San Lorenzo y posteriormente hacia Santa María de Gracia, en aquel momento junto a la Puerta de Plasencia que daba directamente a las afueras de Córdoba, saliendo al campo po el llamado Arroyo del Camello, sentándose en unos olivares que existían.

Una vez sentado, recibió un "olor suavísimo como de cielo", y tras escuchar a sus espaldas el ruido de unos caballeros, volvió la espalda y vió a cinco jinetes vestidos con jubones de raso y calzas de terciopelo blancos, coletos vayos, herreruelos y sombrero.

Grabado de San Rafael. Juan Díaz, 1752.

Al parar junto al Presbítero, uno de ellos le saludó diciendo: Deo gratias

El Présbítero contestó: Por siempre

A lo que recibió como respuesta: Por vuestra vida Señor, pues sois sacerdote, vaia al Prelado o a quien está en su lugar, y le digáis, que aquel Sepulcro que se halló en San Pedro, y huesos de los Santos, que los tengan en mucha veneración, porque vendrán a esta Ciudad muchos trabajos y enfermedades y mediante ellos serán libres.

Otro de los caballeros dijo a continuación: Qué grande montaña era esto por aquí cuando a mí me prendieron.

Dicho esto, continuaron su camino, desapareciendo de la vista del Padre Roelas en un momento en el que bajó la mirada para meditar a cerca de los sucedido. Intentó buscarlos con la mirada, pero no encontró rastro de ellos, ni huella de los caballos, así como tampoco había rastro alguno de sus dolencias.

jueves, 12 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XL; El Juramento de San Rafael II)

Tras aquel encuentro con los jinetes tras las puertas de Plasencia, la historia del Padre Andrés de Roelas sigue de la siguiente manera:


Durante muchas noches, estando Andrés de las Roelas en su habitación, se le apareció un gallardo joven de blancas vestiduras que le hacía revelaciones sobre los santos mártires. Él las escuchaba con reserva, y por último, en la noche del 7 de mayo de 1578, le juró por Jesucristo que era el guarda y custodia de esta ciudad. Consultó entonces el caso con dos venerables padres de la Compañía de Jesús, con el provisor y demás personas doctas, y todos convinieron en la verdad de sus palabras.
El lector que quiera saber minuciosamente estas apariciones puede registrar las Revelaciones del Padre Roelas, que originales hemos visto en la parroquia de San Pedro y están insertas en la Palestra Sagrada, de Feria, y en otra obra titulada El Arcángel San Rafael, particular Custodio y amparo de la ciudad de Córdoba, que escribió el licenciado Pedro Díaz de Rivas en esta ciudad en 1650, y de la cual se han hecho varias ediciones.
Con esta justísima razón se aumentó considerablemente la devoción a San Rafael, en la escultura que lo representa y estaba en San Pedro desde su primera aparición a fray Simón de Sousa en el convento de la Merced.

Si bien es cierto que en ningún momento nos hemos atrevido a contradecir a don Teodomiro, no es menos cierto que el resumen que hace de este pasaje se nos antoja algo exiguo, e incluso falto de un nexo común entre ambas partes de la historia.

Grabado de San Rafael. S XVIII. Del escrito de Juan del Pino sobre las "Apariciones que tuvo el venerable presbítero Andrés de las Roelas".

Andrés de las Roelas era vecino de nuestro querido Barrio de San Lorenzo, y contaba con 52 años cuando en octubre de 1577, por una enfermedad grave tuvieron que someterlo hasta a 17 sangrías. Viéndose cercano a la muerte tuvo a bien rezar a las reliquias recién encontradas en San Pedro (1575), devoción que sus padres le inculcaron incluso antes del hallazgo, diciéndole que rezara hacia la torre de San Pedro, siempre que pasara por aquel lugar.

El Presbítero les rezaba a los Santos Mártires para que fueran intercesores ante Dios, y por cinco veces, en distintas noches, sin que llegara a ver persona o visión alguna, oyó que le decían: "Salte al campo y tendrás salud".

miércoles, 11 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XXXIX; El Juramento de San Rafael I)


La historia del Juramento de San Rafael, es tal vez, la Historia de Córdoba. Todos nos sabemos el Juramento que el Arcángel hizo al Padre Roelas, y todos lo hemos visto mil y una vez en plazas, calles, azulejos, incluso el estadio de fútbol. 

San Rafael representa el nexo de unión entre Córdoba y el cielo, de la misa manera que, como indica su nombre, la Medicina de Dios que los cordobeses han recibido desde sus primeras apariciones en época del Obispo Pascual (S. XIII).

En los siguientes paseos iremos viendo la visión que de las últimas apariciones, aquellas que tuviera el sacerdote Andrés de Roelas, tenía Ramírez de Arellano, y cómo de ellas, se deriva la devoción de Córdoba no sólo por el Arcángel, sino también por las reliquias de los Santos Mártires de San Pedro.

De la plazuela de Don Arias se pasa a la calle de los Amortajados y a la del Cristo de  San Rafael, ya reseñadas, y a la de Roelas, que sale a San Lorenzo y tiene dos callejas sin salidas; la primera, de los Lizones, título que llevó la calle y es un apellido que ya no se oye en Córdoba, y la segunda, del Miguelete, antes conocida por el Rincón. Del nombre Roelas nos ocuparemos en unión de la iglesia que antes nombramos, y cuya tradición es, sin duda, la más interesante para los cordobeses.
Muy conocida es la historia de esta iglesia, así como el nombre del venerable sacerdote Andrés de las Roelas, natural de Córdoba, según unos, y de Posadas, según otros. Todos saben la aparición de San Rafael, declarándose Custodio de esta ciudad, motivo suficiente para la fervorosa devoción que todos le tenemos.
Aquel bienaventurado nació en 1525, y siendo ya sacerdote, como de unos 52 años, vivía en la calle que ha por nombre su apellido, cuando se encontraba postrado de resultas de una grave enfermedad que había padecido. Muy devoto de los Mártires de Córdoba, cuyas heroicas virtudes y martirios había leído en el Romancero de Herrera y otros libros, se encomendó a ellos, y una noche oyó una voz que le decía: "Sal al campo y sanarás".
Algo aliviado, dejó el lecho, y una tarde se determinó a salir de su casa con el objeto de ir a San Lorenzo, o lo más a los Padres de Gracia. Poco a poco se salió al campo y, ya fatigoso, sentose en un collado, donde después se puso la cruz que lleva su nombre y ya hemos dicho a nuestros lectores. Allí estaba cuando sintió ruido de caballos y, alzando la cabeza, vio cinco caballeros lujosamente ataviados, uno de los cuales, que más se le acercó, lo saludó con las palabras de costumbre: "Deo gratia". Respondió cortesmente, y aquél continuó diciéndole que viera al obispo o quien hiciese sus veces y le manifestase que los huesos encontrados en la parroquia de San Pedro eran efectivamente de los mártires de Córdoba; que los tuvieran en gran veneración porque vendrían a esta ciudad grandes epidemias e intercederían para aplacar la justa ira del Cielo. El venerable hizo poco aprecio de lo que oía, si bien le llamó la atención que uno de ellos dijo a los otros: "¡Qué gran monte era esto cuando a mí me prendieron!", desapareciendo como por encanto.

Antigua postal coloreada de la iglesia del Juramento de San Rafael.
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