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martes, 3 de septiembre de 2013

La torre de San Lorenzo y la calle Escañuela

En alguna ocasión nos hemos referido en este blog a José María Rey Díaz, cronista que fue de Córdoba y nieto de José María Rey Heredia, y a quien debemos las magníficas crónicas y escritos a través de los que tanto hemos aprendido de nuestra ciudad y Semana Santa.


Hoy recordaremos un precioso artículo publicado en el diario La Voz, en 1924, sobre un paseo que Rey Díaz hizo por el barrio de San Lorenzo y que llevó por título "Peregrinando por la Ciudad", en el que aprenderemos cómo eran nuestro barrio hace casi un siglo.

jueves, 9 de febrero de 2012

Paseos por San Lorenzo

El barrio de San Lorenzo, creado alrededor de la propia iglesia parroquial de mandara fundar Fernando III tras la conquista de Córdoba en 1236, vive sustentado en dos pilares: la parroquia y sus vecinos. De esta manera, entrar en San Lorenzo y visitar las hermandades del Calvario, Villaviciosa, Ánimas y Borriquita, así como las imágenes de Nuestra Señora de los Remedios, Nuestra Señora de las Montañas o la de San Lorenzo, nos da una idea de lo que podemos encontrarnos en el exterior, pues todas ellas, en mayor o menor medida, han forjado la identidad de la antigua collación.

Desde fuera, conocer a sus vecinos nos ofrece la oportunidad de entender la historia de este barrio. Sus calles, plazas, comercios, colegios. todo está plenamente acompasado en el barrio que vio nacer la devoción a San Rafael, que albergó talleres de imaginería, orfebrería, tallado... y que sigue viviendo como aprendió hace siglos; de cara a sus vecinos.

En el día de ayer, El día de Córdoba publicaba una noticia sobre una de estas vecinas, Encarnación Pérez, que tras 36 años tras los fogones de Casa Luis (frente a la iglesia de San Lorenzo), acaba de recibir el nombramiento de Señora de las Tabernas, concedido por el Aula del Vino.

Enhorabuena a Encarnación, y enhorabuena a todo un barrio que sigue apostando por su propia identidad.

La cocinera de San Lorenzo
El Aula del Vino nombra a Encarnación Pérez Señora de las Tabernas por su más de 36 años detrás de los fogones en el barrio · Su especialidad al frente de la taberna Casa Luis son los callosL. CHAPARRO. EL DIA DE CÓRDOBA
Encarnación Pérez siempre ha estado ligada al mundo de las tabernas y de la cocina, en concreto, algo más de 36 años. Por ello, el Aula del Vino le concedió ayer el título de Señora de las Tabernas, un acto que se celebró en la bodega de Antonio Figueras y que reunió a un buen número de representantes del sector de la hostelería. 
Desde bien joven, con apenas 18 años, Encarnación Pérez comenzó a trabajar en la taberna El Quini, ubicada en una gasolinera de la carretera a Sevilla. En ese mismo local trabajaba Luis López Garzón, un joven del que se enamoró casi al instante y que se convirtió en su marido a los 15 días de conocerse para sorpresa de sus familiares y amigos. El matrimonio dejó este local después de que el marido de su cuñada viera en ellos un futuro prometedor en el mundo de la hostelería y les cedería la emblemática Casa Manolo, en el barrio de San Lorenzo. Fue él, según relató la cocinera, quien dijo que si se casaban les daba el local sin poner ningún tipo de reparo. Y así fue cómo Encarnación Pérez fue gestando su particular historia en este barrio. Su platos fueron causando revuelo entre los parroquianos poco a poco y allí estuvo codo con codo durante 23 años con su marido. 
Sin embargo, el matrimonio decidió cambiar de local y se instaló justo al lugar que ahora ocupa Casa Bartolo, a escasos metros de su actual ubicación -en la plaza de San Lorenzo-, donde continuó sirviendo sus ya archiconocidos callos, que es uno de sus platos estrella. Sin embargo, a los nueve meses de este traslado su marido falleció y allí estuvo trabajando "unos seis años", apuntó. Pasado este tiempo y como el local no era suyo, Encarnación Pérez decidió convertirse en su propia jefa y seguir adelante con el negocio pero de manera directa, así que compró el actual local, lo decoró a su gusto y le puso el mejor nombre que encontró con el que quiso rendir homenaje a su marido: Casa Luis. 
Emocionada por recibir esta distinción, Encarnación aseguró que "no me lo esperaba después de tantos años en la cocina". El secreto del éxito de sus platos, confesó, "es hacerlos con cariño". A sus 64 años, la cocinera y propietaria de Casa Luis reconoció que seguirá al frente "mientras pueda seguir cocinando". Su día a día es bastante similar, aunque hay una cosa que no perdona: desayunar todos los días en la taberna -cerrada al público para ello- con Juan Antonio Díaz, su camarero y quien se hará cargo del establecimiento cuando ella no pueda. Como curiosidad, la homenajeada destacó que además de los callos, también se da muy buena mano para freír pescado y para hacer croquetas de bacalao que, a la postre, son los platos que más se sirven en Casa Luis. 
Quien también tuvo unas palabras de agradecimiento para Encarnación fue el presidente del Aula del Vino, Manuel López Alejandre, quien recordó que antes de Casa Luis el local estuvo ocupado por Casa Gamboa.

martes, 13 de septiembre de 2011

Virgen de los Remedios. Martes y 13

Hoy, martes 13 de septiembre de 2011, como otras tantas veces, el barrio de San Lorenzo pondrá sus ojos en la imagen de Nuestra Señora de los Remedios.

Hoy, como cada mares y 13, las colas para pedirle tres deseos a la Santísima Virgen, de entre los que concederá uno según la tradición, volverán a salir de nuestro templo para perderse por María Auxiliadora.

Hoy, como cada martes y 13, la devoción verdadera ganará la partida a los bordados, a los estrenos, a las joyas y a todos aquellos árboles que tantas veces nos impiden ver el verdadero bosque.

Parroquia de San Lorenzo Mártir. Martes 13 de marzo de 1949. Grupo de Fieles en la puerta de la Parroquia, entre los que destaca un grupo de mujeres cubriéndose la cabeza antes de entrar

Hoy, como cada martes y 13, la Virgen de los Remedios quedará expuesta a la veneración sincera de todo un pueblo que se acercará para besar la mano de una de las imágenes más queridas por todos nosotros; y por si todo esto fuera poco, el sacristán de la Parroquia, Pepe Bojollo, volverá a recordarnos todas esas historias de la Virgen que, sólo aquellos que llevan en San Lorenzo tanto como él, tienen el derecho a contar.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio LI: Las Pedreas)

Como último paseo por el Barrio de San Lorenzo y muy ligado a la última entrada donde se hablaba de los vecinos, traemos hoy la reflexión que don Teodomiro hizo sobre "Las Pedreas":

Casi se puede asegurar que, como en éstos, los vecinos del barrio de San Lorenzo han llevado siempre la bandera en todos los alborotos que ha habido en Córdoba, como muestra de su carácter decidido y franco y del poco temor que abriga todo el que tiene poco que perder. Desde niños se ejercitan muchos en tirar piedras, en lo que han existido algunos muy notables, armando peleas con los de otros barrios en los caminos de la ronda, donde ponen a prueba las cabezas y paciencia de cuantos por aquel punto transitan. Y es tan antigua esta endiablada costumbre que desde el siglo XV se encuentran en el Ayuntamiento acuerdos para evitar las pedreas de los jóvenes de San Lorenzo, Santa Marina y otros.

Raro es el año que no ocurre alguna muerte violenta en este barrio. Entre las muchas que hemos oído merece anotarse la de dos mozos que, amando a una misma mujer que vivía en la calle Mayor, se encontraron en el portal de la casa y, cerrando la puerta, se estuvieron dando puñaladas hasta que los dos quedaron cadáveres, suceso que aún recuerdan muchas personas, por haber ocurrido en el primer tercio del presente siglo.
Las mujeres son muy duras para el trabajo, dedicándose a las faenas del campo y muchas al servicio doméstico, pero son en general poco obedientes, a causa de una educación harto descuidada.
          Linda este barrio con los de la Magdalena, San Andrés y Santa Marina, al que pensamos pasar con el objeto de escribir el que hace tres de nuestros paseos por Córdoba.
 
 Foto: San Lorenzo, mediados S XX. Archivo Municipal de Córdoba

viernes, 27 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio L: Los vecinos)

Prácticamente a punto de finalizar nuestros Paseos por San Lorenzo (algunos deben estar ya cansados de tanto pasear), leeremos hoy sobre los vecinos que a finales del S. XIX vivían en nuestro barrio, y que a la postre, fueron los que nos legaron nuestro amor y devoción por nuestros titulares (sólo a Nuestro Padre Jesús del Calvario, toda vez que la Virgen que salía junto al Señor era la que actualmente sale con junto a Jesús Nazareno).

Hemos recorrido paso a paso todo el barrio de San Lorenzo, enterando a nuestros lectores de cuanto en él pudimos averiguar. Pero antes de concluir nos creemos en el caso de decir algo de las costumbres de sus vecinos y de algunos sucesos en que han tomado una parte muy activa.

Comparados con los habitantes de otros barrios mas céntricos parecen como de otros pueblos. Dedicados en su mayor parte a las faenas del campo, carecen casi por completo de instrucción y aparecen obcecados en muchas cosas, si bien sus intenciones son buenas. Pero entre ellos habita mucha gente de mal vivir, y esto, a veces, ha dado lugar a cuestiones de que han resultado no pocas desgracias.

La aglomeración de gente en una misma casa las hace insalubres, y en cuantas epidemias han invadido a Córdoba el barrio de San Lorenzo ha sido de los más perjudicados. En la de  1650 murieron seguidos dos rectores de aquella parroquia.

En la época actual han cundido en aquel punto las disolventes ideas que muchos publican, y casi en su totalidad los vecinos de este barrio se dicen republicanos socialistas, sin saber explicar en general lo que esto significa.

Estas condiciones las trae desde muy antiguo porque el pueblo, en mayor o menor escala, siempre ha sido el mismo, si bien su docilidad le ha hecho caminar por donde sus consejeros han querido, sirviéndose de él para sus fines particulares. Entre otros casos a que esto ha dado lugar referiré a mis lectores uno de que varios autores se han ocupado, y muy particularmente el malogrado don Rafael de Vida, quien le dio una forma novelesca que no se ajusta a la marcha seguida por nosotros.
Iglesia de San Lorenzo. Principios S. XX. Fuente: Archivo Municipal de Córdoba

Desde luego no es que salgamos del todo bien parados, pero los orígenes del barrio fueron éstos.

jueves, 26 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XLIX: Las procesiones de San Rafael III)

La imagen de San Rafael, tan querida y representada en nuestra ciudad, se muestra triunfante en cada una de las puertas de entrada a Córdoba, así como en múltituds de plazoletas. Pocas ciudades tienen tantas representaciones de su Patrón/Custodio como Córdoba, entre las que tal vez pudiera nombrarse a Santiago de Compostela, aunque resulta curioso que, como ya se ha comentado en alguna ocasión, detrás de tanta devoción no haya habido una procesión anual.

En la siguiente fotografía vemos que siguiendo la costumbre de sacar en procesión de rogativas (o de acción de gracias) a San Rafael, durante el obispado de Pérez Muñoz la imagen volvió a salir rodeada de toda la ciudad. Y fíjense bien en la fotografía porque, los faroles que alumbraban el paso, son ya unos viejos conocidos por los lectores de este blog, pues fueron los que alumbraron a los pasos del Esparraguero y de Humildad y Paciencia.


Las fotos de dichos faroles en los pasos de Humildad y Paciencia y Cristo de Gracia, se pueden ver en el siguiente enlace:

miércoles, 25 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XLVIII: Las procesiones de San Rafael II)

Sin lugar a dudas, podemos decir que la procesión con la imagen de San Rafael que se organizó en 1882 (acompañada de la imagen de la Virgen de la Fuensanta y las reliquias de los Santos Mártires) fue una de las más impactantes, junto con la que se organizó en 1795 para trasladar la nueva imagen de San Rafael desde la Santa Iglesia Catedral hasta la iglesia del Juramento; procesión que fue acompañada a su vez de dos batidores a caballo, junto con parte de la nobleza de la época, gremios, ermitaños (curioso), Ayuntamiento en pleno y la tropa (igualmente curioso).

Y no piensen ustedes que la procesión/traslado de dicha imagen fue algo improvisado; muchos de los templos que se encontraban en el recorrido entre la Catedral y San Rafael, solicitaron acoger a la imagen en su interior, lo cual ocurrió en la Iglesia de Santa Clara (donde la imagen permaneció por 6 días como explicaba d. Teodomiro en el paseo anterior), pasando por los Conventos de la Encarnación o Santa Ana hasta llegar la parroquial de El Salvador y Santo Domingo de Silos. Tras dejar la Compañía se dirigió hacia el Convento de  Capuchinas, Espíritu Santo y Convento de Nuestra Señora de las Nieves (actual Círculo de la Amistad). Siguió el cortejo por el Convento de Santa Marta y visitó a las Monjas de Gracia, para regresar finalmente a su templo.

No obstante, don Teodomiro también nos habla de algunas otras procesiones:

Muchas son las procesiones que después se han hecho a esta imagen, como en una fiesta de desagravio cuando los franceses evacuaron a Córdoba, en las invasiones de la fiebre amarilla y cólera, y en las rogativas por el alivio de las públicas necesidades, y por cierto que en 1855, cuando se sacó en rogativa en unión de las reliquias de los Santos Mártires y de Nuestra Señora de la Fuensanta, presenciamos un suceso que muchos calificaron de milagro. Al salir esta imagen por el arco alto de la Corredera se cayó una niña desde los segundos balcones al pie de los que llevaban las andas, y reconocida por los facultativos que iban en la procesión la encontraron completamente ilesa.

La devoción de los cordobeses a esta imagen es tan grande que a veces raya en fanatismo, como lo hemos visto en varias ocasiones. Una, cuando la invasión del cólera en Sevilla en 1860, que no sabemos quien cundió la voz de que furtivamente se la iban a llevar a aquella capital, y todas las noches se quedaban en la plazuela algunos vecinos del barrio de San Lorenzo armados de gruesos palos para oponerse a que tal cosa se hiciese. Y en 1861, habiendo dispuesto el Ayuntamiento y el señor obispo que fueran en la procesión varias imágenes, se invitó a esta hermandad para que acompañase la escultura de plata que representa a nuestro Custodio y tiene el Cabildo eclesiástico, y aquélla contestó que no acompañaba más San Rafael que el suyo, por lo que la llevaron los seminaristas.

Fuente: Centuria Histórica donde se expresan los motivos de la confianza de los cordobeses en la protección de el Arcángel Señor San Rafael [...]. Don Manuel Antonio Rodríguez y Góngora, individuo de dicha hermandad. En Córdoba. En la imprenta de Don Juan Rodríguez de la Torre.1795.

martes, 24 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XLVII: Las procesiones de San Rafael I)


Como ya hemos explicado en alguna ocasión, Paseos por Córdoba comenzó a publicarse en 1873, por lo que no pudo reflejar la procesión que se organizó en 1882, precisamente el Domingo de Ramos, 2 de abril, en rogativas por la gran sequía que asolaba Córdoba. En dicha procesión, se sacaron las imágenes de San Rafael y de la Virgen de la Fuensanta, con un recorrido que comenzó en San Pedro, y que finalizó en la Santa Iglesia Catedral.

El Sábado 1 de abril, a las cinco de la tarde y con la asistencia del Cabildo Eclesiástico y del Municipal (bajo mazas), se trasladó la imagen de la Virgen de la Fuensanta a San Pedro, estando toda la carrera muy concurrida, según las crónicas de los días posteriores. Una vez llegado el cortejo a San Pedro, el Señor Alcalde se dirigió, escoltado por una comisión municipal, hacia el Obispo a quien solicitó que en la procesión del día siguiente, se sacaran las Reliquias de los Santos Mártires, como era uso y costumbre, a lo cual accedió gustoso.

El Hermano Mayor de la Hermandad de San Rafael, invitó a todo el pueblo de Córdoba a unirse a la procesión previa que llevaría a la imagen del Custodio desde la iglesia del Juramento hasta San Pedro; llamamiento secundado por la hermandad de los Labradores, a la postre los más afectados por la sequía. Este traslado se llevaría a cabo el mismo domingo a partir de las tres de la tarde.

Arcángel San Rafael de Hita y Castillo, hacia 1782. Igelsia de San Mateo Apóstol. Tarifa

El domingo 2 de abril, a las cuatro de la tarde, se reunieron ambos Cabildos en la Capilla del Cardenal de la Santa Iglesia Catedral, dirigiéndose desde allí hacia San Pedro. Desde allí salieron a las cinco de la tarde, precedidos de la Hermandad de los labradores y cuantas personas quisieron unirse al cortejo, junto con las imágenes de Nuestra Señora de la Fuensanta y San Rafael, y las Reliquias de los Santos Mártires, camino de la Catedral.

El lunes 3 de abril, a las diez y media de la mañana, se celebró una función en rogativas con ambos Cabildos, predicando el Canónico Magistral don Manuel González Francés (a quien Córdoba le dedicó una calle), organizándose el traslado de las imágenes a San Pedro a partir de las cuatro y media de la tarde de ese mismo día. Una vez alcanzado el templo de inicio, los dos Cabildos acompañaron a la imagen de la Fuensanta hasta su Santuario situado por aquel entonces extramuros.

Arcángel San Rafael, atribuido a Hita y Castillo, hacia 1760. Iglesia de San Andrés. Sevilla

Curiosamente, en la tarde noche del lunes 3 de abril de 1882, Córdoba comenzó a ver cómo un pequeño aguacero mojaba sus calles, momentos antes de que finalizara la procesión.

Estos dos hechos, tanto la procesión como la lluvia, son totalmente contrastables en las crónicas de la época, por lo que no podemos sino comprobar cómo, el Arcángel a quien Jesucristo tiene por Custodio de esta ciudad, realmente ha escuchado a los Córdobeses siempre que se le ha implorado.



Fotografías: Patrón Sandoval, Juan Antonio. San Rafael Arcángel. Una obra de Benito de Hita y Castillo en Tarifa. Revista Aljaranda, num. 66. Septiembre 2007. Tarifa.

lunes, 23 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XLVI: Esculturas del Arcángel)

Una vez descrita la iglesia del Juramento de San Rafael, los pasos de Ramírez de Arellano nos llevan hasta el lugar principal del mismo: La imagen de San Rafael

La escultura que representaba en esta iglesia al titular es la que está en la del cementerio de San Rafael, pues considerando la cofradía que para el nuevo edificio correspondía otra de más altura y mérito, le encargó su construcción al notable escultor cordobés don Alonso Gómez de Sandoval, quien la hizo, reformándola después para darle más adorno y colocarle las reliquias que tiene en el pecho.

Terminada en 1795 la renovación, la llevaron cubierta al palacio, donde la bendijo el obispo don Antonio Caballero y Góngora, y desde allí, acompañada de varios hermanos con cirios fue llevada a la iglesia de Santa Clara, cuya comunidad lo había pedido, teniéndola seis días, en uno de los cuales, el 6 de noviembre, le hicieron una gran fiesta con música y sermón. Aquella tarde fue la hermandad acompañada de la Universidad de señores beneficiados, a quienes al efecto invitó, y la condujeron a la parroquia del Salvador y Santo Domingo de Silos, donde quedó depositada la imagen expuesta a la pública veneración, siendo mucha la gente que acudió a otra fiesta que le hicieron, también con sermón, en la mañana del día 9.

viernes, 20 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XLV: La Iglesia de San Rafael II)

Continuando por el interior de San Rafael, nos encontramos lo siguiente:

En las naves de los lados hay algunos altares de escaso mérito, y en uno de ellos costean los médicos y cirujanos una función a sus patronos San Cosme y San Damián, que fueron trasladados hace pocos años desde San Agustín, donde tienen altar propio.
La fachada es bonita; consta de tres cuerpos, rematado el último por un frontón triangular con las imágenes de San Rafael, San Acisclo y Santa Victoria, y a los lados dos torres con siete campanas de timbres muy armoniosos. Una de las más pequeñas es la que hubo en la primera ermita.


A los lados tiene dos casas, una para el capellán y otra para el santero, por donde está la subida a la tribuna, y delante cuatro marmolillos que en 1823 fueron quitados, así como embebidas las rejas de dichas casas, por disposición del concejal encargado del ornato público don Manuel Díaz. Mas aquello se tuvo por un acto político, y en cuanto cayó la Constitución lo volvieron a poner como estaba y continúa.

Goza de una paja de agua de la llamada de la Palma, que el Ayuntamiento la concedió en  22 de mayo de 1801, con la condición de costear la fuente que está en uno de los lados de la plazuela; ésta empezó a surtir al público en el día 21 de marzo de 1809.

jueves, 19 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XLIV: La Iglesia de San Rafael I)

 La iglesia del Juramento de San Rafael, erigida en el lugar donde el Presbítero tenía su residencia, era explicada por don Teodomiro de la siguiente manera:



En 1602 construyeron nueva iglesia en el convento de Madre de Dios, que se trasladó al sitio en que aún existe, y se la dedicaron a nuestro Ángel Custodio. Costeola la Ciudad, de quien es el patronato, y a ella asistía en las fiestas que se le dedicaban. En 1655 fundó el duque de Sessa el convento de las Capuchinas, y también le fue dedicada la iglesia.

Mas esto no entibiaba el deseo de erigirle una en la misma casa en que se apareció al venerable Roelas, donde desde luego formaron oratorio, y en 1610 principiaron la obra, con tantas interrupciones que no se concluyó hasta más de cien años después, tanto que la bendijo el canónigo don Juan Pardo de Figueroa en 21 de junio de 1732. Era también pequeña.

Costaleros del Calvario en la Presentación del Cartel del XXV Aniversario. Iglesia del Juramento de San Rafael

La sacristía estaba en lo que fue cocina de la casa; en ella había un pozo, del que, al limpiarlo en 1685, sacaron una imagen de la Virgen como de un pie de altura con el niño en el brazo izquierdo y agarrada una mano con la derecha. Esta imagen, que suele estar al pie del trono o peana de San Rafael, se la llevó un liberto llamado Antonio Domingo, quien la dejó en casa de la señora doña María Narváez, viuda de don Pedro Heredia, de donde la restituyeron a la iglesia en 22 de junio de 1737 por orden del obispo don Pedro Salazar, y es venerada con el título de Nuestra Señora del Pozo.
No cabiendo casi gente en las grandes fiestas dedicadas a nuestro custodio, la cofradía resolvió ampliarla, dándole la fachada actual, alargándola y haciéndole las naves laterales. Se principió la obra el día 23 de febrero de 1796, bajo la dirección de don Vicente López Cardera, y se terminó en 1806, consagrándola el obispo don Pedro Antonio de Trevilla. Forma las tres naves expresadas, la del centro ancha y con rotonda, con una tribuna con balcones de hierro cubiertos con celosías; esto hace que las otras dos naves sean estrechas, bajas de techo y en parte curvas. En la del evangelio hay una capilla dedicada a sagrario; empezose a construir con limosnas en 1853 y terminose en 1855.
El presbiterio es bonito, con gradas de mármol y verja de bronce. Pero el retablo no puede ser peor, y no sabemos por qué la cofradía lo prefirió a otro diseño aprobado por la Academia de San Fernando, en el cual campeaba la imagen sobre un grupo de nubes, pareciendo a la vista mucho más airosa. El Crucifijo con que acaba el retablo es obra del escultor Diego Morales.
La hermandad es una de las pocas constituidas con todos los requisitos legales.


miércoles, 18 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XLIII: El Juramento de San Rafael V)

Algunos días después de las últimas apariciones y tras haber comentado éstas con el Señor Provisor, una noche se le volvió a presentar la visión diciendo:  

Dios te salve.

Tú me conjuraste la última vez que vine aquí y no te dixe quien era por tu inobediencia. Yo te juro por Jesu-Cristo Crucificado, que soy Rafael Ángel a quien tiene Dios puesto por guarda de esta ciudad.
El Provisor te dixo que, si a ti volviese me preguntaras quién eran aquellos Mártires de quien yo te había tratado. Dile que los que dice la piedra son, y otros muchos más, entre los cuales están Perfecto Presbítero, y Argimiro Monge, y Leovigildo, y Cristobal, y Victoria, y Flora, y María, Helías, y Hieremías y otros.
 Y mira: aunque Fausto, Januario, y Marcial fueron puestos a fuego, no fueron quemados de todo punto, y de industria se les dexaron los cuerpos así, para que los perros se los comiesen, y como viniese la noche, los cristianos cogieron las cenizas, y lo que estaba por quemar de los cuerpos; porque fue el martirio sobre tarde, y con veneración ocultamente los sepultaron: los cuales después se juntaron con todos esotros.
[...]

De esta Manera, el Arcángel fue explicando al Padre Roelas cómo reconocer a las Vírgenes por su craneo de menor tamaño que el de los demás, castigando el Señor a quienes lo dudasen. Que no existían restos de infieles, siendo todos ellos pertenecientes a los Mártires...

Fuente: Textos del Venerable Presbítero Juan del Pino, siguiendo los manuscritos del Venerable Presbítero Andrés de las Roelas

martes, 17 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XLII; El Juramento de San Rafael IV)

Tras el episodio vivido por el Padre Roelas a las puertas de Córdoba, una noche escuchó pasos en la puerta de sus aposentos, y tras salir a ver de quién se trataba, vió a un hombre vestido con ropa blanca a la manera de los Comendadores, quien le saludó diciendo: en hora buena estéis.

No pudo verle la cara, pero sí cómo se sentaba en una silla y le preguntaba: "¿Por qué no habéis querido hacer lo que os encomendaron aquellos cinco caballeros?. Porque tiempo ha de venir que ha de hacer Dios misericordioso con este Pueblo, por intercesión de los huesos de estos Mártires. Porque han de suceder grandes enfermedades, y pestes y sobre las mugeres fluxos de sangre".


San Rafael de la parroquia de San Francisco.

Nuestro vecino, temeroso, pensó que si hacía caso a aquel caballero, sería tomado por loco, a lo que contestó el caballero: "Las enfermedades han de ser tan graves, que habrá necesidad de traer los huesos de esos Mártires por las Collaciones en Procesión, y por las calles de ellas, y para esto decidle [al Provisor] que haga hacer un Relicario grande en que sean puestos los huesos de estos Mártires: y que sea ese relicario con viriles, por que manifiestamente puedan ver los dicho huesos"

Capilla del Sagrario con la urna que contiene las reliquias de los Santos Mártires. San Pedro. 
Fuente: www.silencioblanco.org

El Padre Roelas quedó sentado tras dicha visita, e igual que en dicha noche, recibió en las sucesivas la misma aparición, siempre con similar saludo, "en buena hora estéis", aunque siendo reprochado por no haber seguido las indicaciones del primer día y no haber comunicado igualmente, lo que los cinco caballeros le pidieron.

Así sucedió hasta en 4 ocasiones, en 4 noches consecutivas.

Andrés de Roelas decidió contárselo al Prelado, pero tras buscarlo durante dos días, sin acierto, se lo contó al Señor Provisor, quien le dijo que debía exponerlo a los Señores del Cabildo y con Teólogos; y si por ventura la visión volviese, que le preguntara qué Mártires eran estos así como su número y si había huesos de infieles.



viernes, 13 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XLI; El Juramento de San Rafael III)

Con el permiso de don Teodomiro, continuamos ampliando la explicación de las apariciones al Padre Roelas.

Como se explicaba en el paseo de ayer, el Presbítero recibió la "orden" de salir al campo para tener salud. Así y aún cuando se encontraba enfermo, decidió salir hacia San Lorenzo y posteriormente hacia Santa María de Gracia, en aquel momento junto a la Puerta de Plasencia que daba directamente a las afueras de Córdoba, saliendo al campo po el llamado Arroyo del Camello, sentándose en unos olivares que existían.

Una vez sentado, recibió un "olor suavísimo como de cielo", y tras escuchar a sus espaldas el ruido de unos caballeros, volvió la espalda y vió a cinco jinetes vestidos con jubones de raso y calzas de terciopelo blancos, coletos vayos, herreruelos y sombrero.

Grabado de San Rafael. Juan Díaz, 1752.

Al parar junto al Presbítero, uno de ellos le saludó diciendo: Deo gratias

El Présbítero contestó: Por siempre

A lo que recibió como respuesta: Por vuestra vida Señor, pues sois sacerdote, vaia al Prelado o a quien está en su lugar, y le digáis, que aquel Sepulcro que se halló en San Pedro, y huesos de los Santos, que los tengan en mucha veneración, porque vendrán a esta Ciudad muchos trabajos y enfermedades y mediante ellos serán libres.

Otro de los caballeros dijo a continuación: Qué grande montaña era esto por aquí cuando a mí me prendieron.

Dicho esto, continuaron su camino, desapareciendo de la vista del Padre Roelas en un momento en el que bajó la mirada para meditar a cerca de los sucedido. Intentó buscarlos con la mirada, pero no encontró rastro de ellos, ni huella de los caballos, así como tampoco había rastro alguno de sus dolencias.

jueves, 12 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XL; El Juramento de San Rafael II)

Tras aquel encuentro con los jinetes tras las puertas de Plasencia, la historia del Padre Andrés de Roelas sigue de la siguiente manera:


Durante muchas noches, estando Andrés de las Roelas en su habitación, se le apareció un gallardo joven de blancas vestiduras que le hacía revelaciones sobre los santos mártires. Él las escuchaba con reserva, y por último, en la noche del 7 de mayo de 1578, le juró por Jesucristo que era el guarda y custodia de esta ciudad. Consultó entonces el caso con dos venerables padres de la Compañía de Jesús, con el provisor y demás personas doctas, y todos convinieron en la verdad de sus palabras.
El lector que quiera saber minuciosamente estas apariciones puede registrar las Revelaciones del Padre Roelas, que originales hemos visto en la parroquia de San Pedro y están insertas en la Palestra Sagrada, de Feria, y en otra obra titulada El Arcángel San Rafael, particular Custodio y amparo de la ciudad de Córdoba, que escribió el licenciado Pedro Díaz de Rivas en esta ciudad en 1650, y de la cual se han hecho varias ediciones.
Con esta justísima razón se aumentó considerablemente la devoción a San Rafael, en la escultura que lo representa y estaba en San Pedro desde su primera aparición a fray Simón de Sousa en el convento de la Merced.

Si bien es cierto que en ningún momento nos hemos atrevido a contradecir a don Teodomiro, no es menos cierto que el resumen que hace de este pasaje se nos antoja algo exiguo, e incluso falto de un nexo común entre ambas partes de la historia.

Grabado de San Rafael. S XVIII. Del escrito de Juan del Pino sobre las "Apariciones que tuvo el venerable presbítero Andrés de las Roelas".

Andrés de las Roelas era vecino de nuestro querido Barrio de San Lorenzo, y contaba con 52 años cuando en octubre de 1577, por una enfermedad grave tuvieron que someterlo hasta a 17 sangrías. Viéndose cercano a la muerte tuvo a bien rezar a las reliquias recién encontradas en San Pedro (1575), devoción que sus padres le inculcaron incluso antes del hallazgo, diciéndole que rezara hacia la torre de San Pedro, siempre que pasara por aquel lugar.

El Presbítero les rezaba a los Santos Mártires para que fueran intercesores ante Dios, y por cinco veces, en distintas noches, sin que llegara a ver persona o visión alguna, oyó que le decían: "Salte al campo y tendrás salud".

miércoles, 11 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XXXIX; El Juramento de San Rafael I)


La historia del Juramento de San Rafael, es tal vez, la Historia de Córdoba. Todos nos sabemos el Juramento que el Arcángel hizo al Padre Roelas, y todos lo hemos visto mil y una vez en plazas, calles, azulejos, incluso el estadio de fútbol. 

San Rafael representa el nexo de unión entre Córdoba y el cielo, de la misa manera que, como indica su nombre, la Medicina de Dios que los cordobeses han recibido desde sus primeras apariciones en época del Obispo Pascual (S. XIII).

En los siguientes paseos iremos viendo la visión que de las últimas apariciones, aquellas que tuviera el sacerdote Andrés de Roelas, tenía Ramírez de Arellano, y cómo de ellas, se deriva la devoción de Córdoba no sólo por el Arcángel, sino también por las reliquias de los Santos Mártires de San Pedro.

De la plazuela de Don Arias se pasa a la calle de los Amortajados y a la del Cristo de  San Rafael, ya reseñadas, y a la de Roelas, que sale a San Lorenzo y tiene dos callejas sin salidas; la primera, de los Lizones, título que llevó la calle y es un apellido que ya no se oye en Córdoba, y la segunda, del Miguelete, antes conocida por el Rincón. Del nombre Roelas nos ocuparemos en unión de la iglesia que antes nombramos, y cuya tradición es, sin duda, la más interesante para los cordobeses.
Muy conocida es la historia de esta iglesia, así como el nombre del venerable sacerdote Andrés de las Roelas, natural de Córdoba, según unos, y de Posadas, según otros. Todos saben la aparición de San Rafael, declarándose Custodio de esta ciudad, motivo suficiente para la fervorosa devoción que todos le tenemos.
Aquel bienaventurado nació en 1525, y siendo ya sacerdote, como de unos 52 años, vivía en la calle que ha por nombre su apellido, cuando se encontraba postrado de resultas de una grave enfermedad que había padecido. Muy devoto de los Mártires de Córdoba, cuyas heroicas virtudes y martirios había leído en el Romancero de Herrera y otros libros, se encomendó a ellos, y una noche oyó una voz que le decía: "Sal al campo y sanarás".
Algo aliviado, dejó el lecho, y una tarde se determinó a salir de su casa con el objeto de ir a San Lorenzo, o lo más a los Padres de Gracia. Poco a poco se salió al campo y, ya fatigoso, sentose en un collado, donde después se puso la cruz que lleva su nombre y ya hemos dicho a nuestros lectores. Allí estaba cuando sintió ruido de caballos y, alzando la cabeza, vio cinco caballeros lujosamente ataviados, uno de los cuales, que más se le acercó, lo saludó con las palabras de costumbre: "Deo gratia". Respondió cortesmente, y aquél continuó diciéndole que viera al obispo o quien hiciese sus veces y le manifestase que los huesos encontrados en la parroquia de San Pedro eran efectivamente de los mártires de Córdoba; que los tuvieran en gran veneración porque vendrían a esta ciudad grandes epidemias e intercederían para aplacar la justa ira del Cielo. El venerable hizo poco aprecio de lo que oía, si bien le llamó la atención que uno de ellos dijo a los otros: "¡Qué gran monte era esto cuando a mí me prendieron!", desapareciendo como por encanto.

Antigua postal coloreada de la iglesia del Juramento de San Rafael.

viernes, 6 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XXXVIII: De plazuela en plazuela)

Toda vez que hemos terminado nuestros paseos por los alrededores de Jesús Nazareno, seguiremos paseando en las mañanas frescas del estío cordobés para irnos acercando poco a poco a San Rafael.

Pasemos la pequeña calle de Carchenilla y saldremos a la plazuela conocida por el Arroyo del Buen Suceso, donde se divide el barrio con el de San Andrés, y se ha llamado la Puentezuela de doña Mariana, por una que fue puesta en aquel sitio para facilitar el paso.
Conforme se sale de la calle del Lodo hay dos casas; en la número 7, que forma rincón, nació el padre maestro fray José de Jesús Muñoz Capilla, del que ya hemos ofrecido ocuparnos. A la vuelta de la esquina se llama ya el Arroyo de San Rafael, a excepción de una rinconada que dicen los Caballos, por una casa en que los alquilaban.

En la cruz formada por esta calle y la de la Portería de Santa María de Gracia encontramos una alcantarilla, cuya forma actual no pasa de 1848 a 1850, pues antes era aún más reducida que la aún existente en el Buen Suceso; da paso a la plaza del Juramento o de San Rafael, nombre que toma de su iglesia, y antes, en unión de otra muy pequeña plazuela, se llamó de Don Arias de Acebedo, título que aún conserva la segunda.

jueves, 5 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XXXVII: Breve descripción de la iglesia)

La descripción que de la iglesia de Jesús Nazareno hizo don Teodomiro, es la que hoy reproducimos en este Paseo por San Lorenzo.
La iglesia, reformada en 1870, es de una sola nave, y por cierto que ni en su estructura ni en su adorno ofrece nada notable, a excepción de algunas pinturas de Antonio del Castillo, como son un San Dimas y Santa Elena, al fresco, y una Coronación de la Virgen, que en la actualidad está restaurando don José Saló.
En el interior se conservan algunos otros cuadros del mismo autor, y en una de sus galerías una colección de veintidós, que representan sucesos de la vida del hermano Cristóbal de Santa Catalina, obras de don Antonio Torrado.

Tiene dos campanarios; el de la iglesia, que da a la calle, con tres ángulos, y otro en el interior para uso de las hermanas en su oratorio particular. Desde el primero se cayó, hacia el año  1850, un joven que quedó ileso, a pesar del gran golpe sufrido. En una de las enfermerías se venera una hermosa imagen de los Dolores, la cual tiene un magnífico manto que le bordaron unas señoras de Lucena.
Resulta curioso que don Teodomiro diga que el adorno de la iglesia no presente nada notable, a excepción de algunas pinturas de Antonio del Castillo. En nuestro humilde entender, consideramos que dichas pinturas ya valdrían algo más de detenimiento, si bien entendemos lo que nuestro "cronista" nos quiso dar a entender.

lunes, 2 de agosto de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XXXVI: La Cofradía de Jesús Nazareno)

Siguiendo con los paseos por los alrededores del Hospital de Jesús Nazareno, repasaremos a la propia Cofradía, la cual era vista a finales del S. XIX de la siguiente forma:
La cofradía de Jesús Nazareno, aunque es independiente del hospital, se reservó siempre el uso de la iglesia, cuyo culto ha sostenido con más o menos fervor según el número de sus cofrades, a veces insignificantes, llegando casi a extinguirse. En sus mejores tiempos costeó las muchas alhajas que cuenta, entre ellas dos hermosas andas de plata para Jesús y la Virgen.
En estos últimos años se reorganizó y redactó nuevos estatutos, que le fueron aprobados por la reina doña Isabel II en 10 de diciembre de 1857. En ellos se marcan las obligaciones de todos los cofrades, ya ejerzan o no cargos, se fija la cuota de veinte reales de entrada y diez mensuales, se ofrece la aplicación de setenta misas a cada hermano que fallezca, se marca el uso de túnicas y escudos iguales en las procesiones, y otros pormenores que no son de este lugar.
Para ser admitido es preciso estar enlazado con alguna de las ramas de los fundadores de la cofradía; éstos fueron los siguientes: marqueses de la Puebla de los Infantes, Villa-Caños,  Vega de Armijo, Villaseca, Guadalcázar y Benamejí, condes de Villanueva de Cárdenas, Torres Cabrera, Gavia la Grande, Villamanrique y Hornachuelos, vizconde de Sancho Miranda y señores Hoces, Mesía de la Cerda, Aguayo y Manrique, Argote, Valdecañas y Herrera, Gutiérrez de Torreblanca, Guzmán, Góngora y Armenta, Manuel, Valdivia y Díaz de Morales. Estas familias han constituido siempre la cofradía, y por cierto que esta predilección no la creemos muy en armonía con la que Jesús formó con sus apóstoles. Dichos estatutos fueron impresos en Córdoba, en casa de don Fausto García, en 1839.
También hemos visto un sumario de gracias concedidas a los hermanos y bienhechores de los enfermos del hospital de Jesús Nazareno de Córdoba, impreso en Madrid, 1818, por la viuda de Marcos López.
 Es bastante curiosa la opinión de don Teodomiro a cerca de la Cofradía de Jesús Nazareno, así como el dato que nos ofrece sobre el número de hermanos y la situación cercana a la desaparición. Seguramente, en las propias reglas de la Cofradía se encontraba el origen de este mal, pues desde siempre se trató de una hermandad cerrada al pueblo en general, siendo necesaria la pertenencia a ciertas familias para poder ingresar en la corporación nazarena.

En el siguiente paseo haremos un repaso por algunas de las novedades que en tiempos de Ramínez de Arellano, se publicó en prensa local sobre esta corporación.

jueves, 22 de julio de 2010

Paseos por San Lorenzo (Episodio XXXV: Un efímero hospicio para mujeres de mala vida)

Para ir finalizando con el paseo alrededor del Hospital de Jesús Nazareno, y con todo lo relativo al hermano Cristóbal de Santa Catalina, Hermandad del Nazareno... etc., haremos un último paseo por la breve historia del hospicio para mujeres de mala vida, como se le llamó en su momento.

En 1683 el corregidor don Francisco Ronquillo y Briceño, que tan buenos recuerdos dejó en Córdoba con su amor a las mejoras, concibió la idea de recoger todas las mujeres de escandalosa vida en un hospicio, donde se les instruyese en labores propias de su sexo. Compró en 9.900 reales unas casas contiguas a este hospital, hizo la obra necesaria, en que se gastó hasta 23.000 reales -que sufragó la Alhóndiga con los derechos de la venta de vinos forasteros-, e invitó al hermano Cristóbal de Santa Catalina a hacerse cargo de aquel cotarro.

Aceptado, dio principio la reclusión, reuniendo hasta cuarenta mujeres de lo más perdido y desalmado que había en Córdoba. Allí se les obligaba a rezar y tejer tela basta para sus vestidos, y se les enseñaba a hacer encajes y otras manufacturas, hasta un día que, no queriendo sujetarse, se reunieron tumultuariamente y se fugaron de la casa; sujetóseles por el pronto, mas a poco repitieron el alboroto y quedó desierto aquel establecimiento, incorporando el edificio al del hospital, del que forma parte.

En estos últimos años, siendo director don Francisco Solís, se han ampliado las enfermerías, en las que se asisten 70 mujeres impedidas, y se han hecho otras muchas e importantes mejoras.

La vida del hermano Cristóbal de Santa Catalina fue escrita por el beato Francisco de Posadas, e impresa en un tomo en cuarto. También la escribió el doctor don Julián Díaz Serrano, y se imprimió en Córdoba, calle del Cister, en 1740.

Grabado de Cristóbal de Santa Catalina. Pg. 4 del escrito: Reglas y constituciones que han de guardar, los Hermanos del Orden Tercero del Seráfico Padre San Francisco, que affiften en la Caffa y Hospital de Jesús Nazareno de la ciudad de Córdoba, de Pobres incurables, y Niñas Huérfanas, que fundó el Uenerable Padre Cristoual de Santa Cathalina. Impreso en Córdoba, en 1693
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