martes, 17 de septiembre de 2013

Latidos fuera del corazón

En 1604, el arzobispo de Sevilla Fernando Niño de Guevara estableció la obligación a todas las hermandades hispalenses de alcanzar la Santa Iglesia Catedral para realizar Estación de Penitencia, con indepCórendencia del día o la hora en la que tuviesen fijada su salida anual. En doba, como ya se ha indicado con anterioridad en este blog, todas las hermandades penitenciales tenían paso obligado por el principal de los templos, estando establecido incluso en las reglas de muchas de ellas, como puede ser la Hermandad del Nazareno.

Triduo al Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas en la Catedral de Córdoba en 1987
por el 450 aniversario de las primitivas reglas de la Hermandad de Ánimas de San Lorenzo
Hermandades como la Oración en el Huerto, desde su sede original (parroquial de San Nicolás y San Eulogio) dirigían sus pasos cada Viernes Santo hasta la Catedral de la Asunción de Nuestra Señora, siendo recibida por miles de cordobeses que llenaban no sólo el patio de los naranjos, sino incluso la mayor parte de las naves interiores del templo.

A ella se accedía por la puerta llamada de Santa Catalina (en honor a una iglesia que bajo la misma advocación existió en las inmediaciones), como así establecía para todas las manifestaciones religiosas el propio ceremonial de la Catedral de 1805; para todas salvo las celebradas el Domingo de Ramos.

Nuestro Padre Jesús del Calvario abandonando la Catedral por la puerta de Santa Catalina
El propio decreto del obispo Trevilla, tantas veces comentado y criticado, establecía la Santa Iglesia Catedral como punto principal del itinerario oficial, tanto de la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo como del Corpus Christi, encontrando en él, tal vez, la explicación a nuestra actual e insulsa carrera oficial.

Aquellas hermandades que pudieron separarse de la procesión oficial, avaladas por la nobleza de sus hermanos mayores o simplemente por el respaldo, tanto económico como devocional, de sus fieles, quisieron romper con la oficialidad del templo mayor establecido en el propio decreto de Trevilla, y si bien es cierto que algunas, como el Nazareno, llegaron a "bajar" a la Catedral de manera independiente, la mayoría de las que conseguían organizar un cortejo independiente intentaron mantener esta malentendida identidad propia.

Procesión con la Virgen del Sagrario de la Catedral. Santa Misión de 1954
La cosa fue a más, pues será el propio Ayuntamiento de la ciudad quien promueva la celebración de la Semana Santa en 1849 (29 años después de la entrada en vigor de un decreto que hasta entonces no llegó a verificarse), respetando el recorrido oficial para la procesión del Viernes Santo, pero promoviendo recorridos alternativos para el resto por el centro de la ciudad; tal vez por motivos más económicos y turísticos que religiosos. 

Desde entonces y hasta ahora ha habido algún intento de devolver la Carrera Oficial a su origen, aunque tal vez no con el consenso institucional necesario como para afianzar la idea, encontrándonos con un itinerario oficial religiosamente sin sentido.

Borriquita por el patio de los naranjos. Domingo de Ramos 2011. Fotografía: Luis Cintrano
Tras la celebración del Vía Crucis Magno con motivo del año de la Fe, muchas son las voces a favor de un retorno de la Carrera Oficial al entorno de la Santa Iglesia Catedral. Al apoyo tanto del Cabildo como del obispo, se unió hoy mismo el del alcalde de la ciudad (pinchar aquí). Algunas hermandades que aludían motivos técnicos para no poder bajar están de enhorabuena pues el Vía Crucis les ha despejado dichas dudas, comprobándose cómo las ruedas no son un impedimento para acercarse a la Catedral. Las que pensaban que su paso no entraría por Deanes, igualmente están de enhorabuena, pues una buena planificación haría posible una entrada por lugares como el arco triunfal que Córdoba levantó con motivo de la visita de Felipe II, donde la instalación de palcos y sillas convertiría el entorno en un espectacular punto de encuentro para nuestras cofradías.

Misterio de La Cena en la Catedral. Jueves Santo de 2001

Y es que leyendo crónicas de lo sucedido el pasado sábado, aunque de fuera de nuestra ciudad, comprobamos que la impresión ofrecida a los "forasteros" ha sido mejor que la que los propios cordobeses nos empeñamos en retener, negándonos una Semana Santa con sentido por una Semana Santa atomizada en la que cada hermandad busque sus propios latidos en lugares diferentes. Algunos de los motivos esgrimidos se defienden por una historia propia de pocas décadas en contraposición de la Historia centenaria de nuestra Semana Santa. El corazón de nuestra Semana Santa sólo puede ser uno, comprendido y consensuado por todos; pero sólo uno. Porque los latidos fuera del corazón no fortalecen nuestras pulsaciones, sino que sólo aumentan la arritmia que precede al colapso.

Nuestra Señora Reina de los Mártires

3 comentarios:

  1. Gran entrada, con argumentos,enhorabuena, ¿que excusa se pondrá ahora para no hacer estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral?.
    y muy buenas fotografías.

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  2. Está claro, a muchos se les ha visto el plumero.

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  3. Antonio Santiago17 sept. 2013 11:10:00

    Magnífico articulo. Los anti-Catedral demostraron ellos mismos que la Carrera Oficial en la Catedral es posible. Como dijera Nacho Sierra en su pregón:"Las Cofradias de Cordoba a rezar, ala Catedral!!!".

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