lunes, 17 de septiembre de 2012
Boceto Cristo de la Humillación
El imaginero malagueño José María Ruiz Montes realizó para la Ilustre y Venerable Hermandad en la Orden de Santo Domingo de Guzmán, de Nuestro Padre Jesús de la Humillación y Perdón y María Santísima de la Estrella, el siguiente boceto de Misterio.
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| Boceto Misterio de la Humillación de Málaga. Ruiz Montes |
La imagen titular, obra de Francisco Palma Burgos (1942), fue la protagonista del cartel anunciador de la Semana Santa de Málga de 2010, obra a su vez del malagueño José Rando Soto.
| Cartel Semana Santa de Málaga. 2010 |
Preciosa imagen, portada sobre el trono más antiguo de Málaga, y a la que esperamos pronto ver acompañada de su misterio.
| Cristo de la Humillación de Málaga |
domingo, 16 de septiembre de 2012
Entrevistas de los Costaleros del Calvario. José Ramón Rico (II)
Continuación de la entrevista de los Costaleros del Calvario a José Ramón Rico
16.- Un año después usted compone “Virgen del Carmen de San Cayetano”. Imaginamos que representará todo un honor poder componer uno de los “himnos de la coronación” del Carmen de San Cayetano, así como su estreno de manos dela Banda
de Música Maestro Tejera.
16.- Un año después usted compone “Virgen del Carmen de San Cayetano”. Imaginamos que representará todo un honor poder componer uno de los “himnos de la coronación” del Carmen de San Cayetano, así como su estreno de manos de
Sí, en diciembre de 2011 se
terminó la partitura, por lo que andamos muy justos de tiempo, pues el
concierto de la Banda
de Música del Maestro Tejera era en febrero de 2012. Ha sido todo un
honor poder participar en ese gran evento, que tanto ha significado para
devoción mariana cordobesa, y que mejor presentación de la marcha ante los
devotos de la Virgen
del Carmen que la realizada por la prestigiosa banda de música del Maestro
Tejera.
| Estreno de la Marcha "Virgen del Carmen de San Cayetano" |
Festival Benéfico Pro-Hermandad Conversión del Buen Ladrón
La Pro-Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Oración y la Caridad en la Conversión del Buen Ladrón, María Santísima de la Salud y Consuelo y Nuestra Señora del Rosario, informa de la celebración del III Festival Flamenco durante los próximos 21 y 22 de septiembre de 2012, siguiendo el siguiente programa:
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| Escudo Pro-Hermandad de la Conversión del Buen Ladrón |
21 de septiembre:
Coro Rociero la Unión
Coro Rociero Ritmo y Compás
Coro Yerbabuena
Academia de Baile de Mari Salu Millán
22 de septiembre:
Copla:
Blanca Aguilera
Azahara Urbano
Sergio Criado
Maria José Jiménez
Juan Romero
Rafael José
Nuria Infantes
Rosa María Tavira
Cante Flamenco:
Luis Molero
A la guitarra José Carlos Gimena
Al baile Alberto Rodríguez
Acompañado por el toque de José Manuel Cuevas
El Lugar será la casa de las Campanas (calle Siete Revueltas), a partir de las 21:00 horas.
La entrada para cualquiera de los dos día será de 3 euros, con precio especial para todo el festival de 5 euros.
Por cierto, desde Costaleros del Calvario felicitamos a los organizadores por la elección de la casa de las Campanas para la celebración de este festival, pues se trata de un lugar histórico de nuestra ciudad. No en vano, el pintor y viajero romántico nacido en Edimburgo (Escocia) David Roberts, famoso en todo el mundo pos sus dibujos y acuarelas del Egipto del S XIX, dejó plasmado el patio de la casa de las Campanas en uno de sus dibujos a su paso por nuestra ciudad.
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| La Casa de las Campanas, en las Siete Revueltas, según David Roberts |
sábado, 15 de septiembre de 2012
Entrevistas del Calvario
Se recuerda que mañana, domingo 16 de septiembre de 2012, publicaremos la 2ª parte de la entrevista realizada a José Ramón Rico Muñoz.
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| José Ramón Rico Muñoz |
Nuestro Padre Jesús del Calvario en blanco y negro
Aunque sólo se trata de una composición, la siguiente imagen de Victor Olivencia nos muestra a Nuestro Padre Jesús del Calvario alejándose de la parroquial de San Lorenzo Mártir como pudiera haberlo hecho cuando la Semana Santa de Córdoba se lloraba en blanco y negro.
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| "Estampa antigua de Nuestro Padre Jesús del Calvario", por Víctor Olivencia |
Sin embargo, si ponemos algo de atención comprobaremos que la fotografía comienza a tener un cierto sabor añejo, más allá del color sepia de la composición; y para ello sólo tenemos que poner atención a ciertos detalles. ¿Los encuentras?
viernes, 14 de septiembre de 2012
Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz
| Icono ortodoxo americano de la Exaltación de la Santa Cruz |
La festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, es una de las grandes fiestas del año litúrgico, aunque bien es verdad que en Oriente se celebra más que en Occidente. Tiene vigilia y octava. Toda la Iglesia Universal la celebra en este día 14 de septiembre desde que el Papa San Sergio I, en el siglo VII, ordenó así festejarla.
Principalmente se conmemora el descubrimiento de la Cruz de Cristo por parte de Santa Elena en el año 320, pero también algunos otros acontecimientos históricos relacionados con la Santa Cruz. La tradición dice que Santa Elena, madre del emperador Constantino el Grande, se encontró en Jerusalén las tres cruces utilizadas en las crucifixiones de Cristo y de los dos ladrones y que a causa de una curación milagrosa ocurrida por contacto con una de ellas, se descubrió cual fue la Cruz de nuestro Señor, que inmediatamente empezó a ser venerada.
San Macario, Patriarca de Jerusalén, la tomó en sus manos y la elevó y al verla, todo el pueblo lloró de alegría y empezó a entonar al unísono y espontáneamente “Kyrie eleison”; es por eso por lo que en las ceremonias de veneración de la Cruz y de alguna reliquia del “Lignum crucis” se entona este canto penitencial.
Parte del Sagrado Madero se conserva en la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén, pero otras porciones fueron llevadas a Roma por la misma Santa Elena. El trozo principal se venera actualmente en la Basílica romana de la Santa Croce in Gerusalemme, pero otros presuntos trozos y pequeñas porciones están repartidos y son venerados por toda la Cristiandad.
El 4 de mayo del año 614, durante el saqueo de Jerusalén por parte de los persas, la Vera Cruz cayó en sus manos, pero en el año 628 el emperador Heraclio derrotó al rey persa Cosrroe y la recuperó. En esta invasión de Palestina, los persas saquearon e incendiaron numerosos monasterios y masacraron a innumerables monjes que son venerados como santos por toda la Iglesia Universal.
El emperador Heraclio, montado a caballo, vestido de púrpura y portando una diadema en su cabeza, cogió la Santa Cruz y salió por la puerta principal de Jerusalén, pero el caballo se detuvo y el Patriarca Zacarías, recién liberado de los persas, le recordó al emperador que Jesús no llevó de esa manera la Santa Cruz cuando por la Via Dolorosa de Jerusalén marchaba hacia el Gólgota. Heraclio se conmovió, bajó del caballo, se quitó la púrpura y la diadema y descalzo, llevó sobre sus hombros el Sagrado Madero hasta la Basílica.
| Icono ortodoxo griego de los Santos Constantino y Elena con la Vera Cruz |
Este segundo hecho, junto con el primero (el descubrimiento) es conmemorado en Oriente este mismo día cantándose el siguiente himno: “Hoy se exalta a la Cruz y el mundo se santifica porque Tú, que estás sentado en el trono con el Padre y el Espíritu Santo, extendiste tus manos sobre ella y todo el mundo fue llamado a conocerte. Tú haces digno de la gloria eterna a todos los que esperan en ti. Ahora viene la Cruz del Señor y los fieles la reciben con amor, recibiendo de ella la curación de todos sus males, tanto del alma como del cuerpo. Besémosla con alegría y con temor; con temor, por culpa de nuestros pecados y porque somos indignos y con alegría, por la salvación que Cristo ha concedido al mundo cuando fue crucificado, lleno de misericordia con todos nosotros”. Entonces Heraclio, temiendo que la Santa Cruz no estaba segura en Jerusalén, se la llevó con él a Constantinopla, donde fue triunfalmente exaltada en la Basílica de Santa Sofía en el año 629.
En Oriente, los servicios litúrgicos celebrados esos días recuerdan asimismo la visión de la Cruz que tuvo Constantino en el año 312 poco antes de su victoria sobre Majencio y en la cual oyó desde el cielo: “In hoc signo vinces" (Con este signo, vencerás).
Pero la Santa Cruz no es solo venerada este día, festividad de su Exaltación. Tanto en Oriente como en Occidente la veneración del Sagrado Madero es una de las principales ceremonias del Viernes Santo, pues ella representa el símbolo de nuestra salvación por lo que recibe culto de adoración por parte de la Iglesia.
La crucifixión es el evento principal del Triduo Sacro (junto con la institución de la Eucaristía). La celebramos con dolor y arrepentimiento porque en esos días de la Semana Santa recordamos la Pasión y Muerte de Nuestro Salvador; sin embargo, hoy, festividad de su Exaltación, la conmemoramos como símbolo del triunfo, como una bandera de victoria contra la muerte y el pecado. El poder de la Santa Cruz se extiende por todo el Universo y la salvación que ella nos trae se extiende absolutamente a toda la creación. Concretamente, en Oriente, conmemorando este mensaje, con la Santa Cruz se bendice a los cuatro puntos cardinales: Norte, Sur, Este y Oeste.
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| Reliquia del Lignum Crucis Basílica della Santa Croce in Gerusalemme Roma (Italia) |
Oración:
Oh Dios, que todos los años nos proporcionas un nuevo motivo de gozo con la solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, te suplicamos, que después de haber conocido su misterio en la tierra, merezcamos el cielo donde gustaremos los frutos de su Redención.
Amén.
Fuente:
• "Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz", Antonio Barrero (preguntasantoral.es) - 14 Septiembre 2011
El Miércoles Santo según Francisco Pinto (I)
De Miguel Salcedo Hierro a Enrique Báez Centella
Cuando el 21 de febrero de 2003 don Enrique Báez Centella fallecía, Córdoba perdía uno de los mejores músicos y compositores del S. XX. Autor de obras como Virgen del Socorro, Jesús Caído, Por una Madre, Virgen de las Angustias, Virgen de los Dolores o Cristo de la Clemencia, por citar algunas, compuso igualmente zarzuelas y pasodobles.
A su fallecimiento, don Miguel Salcedo Hierro, poeta, escritor, profesor, director teatral, cronista de la ciudad de Córdoba, pregonero de la Semana Santa de Córdoba y un largo etcétera, le dedicó el siguiente artículo publicado en el Diario Córdoba el 23 de febrero de 2003.
| Enrique Báez Centella |
Cuando llegó a Tetuán tendría aproximadamente veinte años. Tomó posesión de su cátedra de Violín del Conservatorio de Música de aquella ciudad y pocos días después dio un concierto. Hizo época. Los críticos musicales se deshicieron en alabanzas, y uno de ellos, más aventurado --o más conocedor-- dijo de él lo que sólo se habia dicho del inmortal Paganini: "Arco mágico".
Enrique Báez Centella fue el penúltimo de una serie de ocho hermanos: todos ellos extraordinarios músicos. Algunos murieron muy jóvenes; pero los que sobrevivieron a aquellos penosos tiempos de la posguerra civil siguieron todos, los diversos senderos de la música.
Lo que ocurría con Enrique es que era el punto culminante de su familia. Y de Córdoba, por supuesto. Dominaba el piano, la percusión y algún que otro instrumento; conocía y bordaba los difíciles preceptos de la armonía y la composición; era genial acompañando al piano a intérpretes y cantantes...
Pero el violín de Enrique era igual que una escala de raso tejida de ensueños: podía estremecer con melodías sobre una sola cuerda y sacar sollozos de la segunda en la apasionada expresión de los adagios. De Tetuán se vino a Córdoba --su querida tierra natal-- para ser profesor de violín en nuestro Conservatorio Superior de Música, y simultaneó su cargo con el de la Banda Municipal de Córdoba, en la que fue solista de violín, interpretando partituras especialmente adaptadas. Y realizó conciertos meritísimos...
La salita de sus estudios era la única exterior del piso de planta baja donde vivía la familia, en la calle de la Feria, muy cerca ya de la Cruz del Rastro. A través de la enrrejada ventana solían penetrar los azahares que producían los naranjos de las aceras, y estoy seguro de que le impregnaban el cordal del fino arco para aumentar la presión aromada de la resina. Y las incontables horas de escalas tendidas que adormecían en el silencio de las siestas...
En una etapa de apresuramientos juveniles tuve el honor de escribirle dos libretos de zarzuela para que les compusiera la música. Se titulaban Venta y molino y Ajimez , respectivamente. Ambas partituras son prodigiosas: parecen salidas de una inspiración en plena madurez. El preludio de la segunda --expresión de los sentimientos de Córdoba-- podría servir de pieza de concierto.
Es muy posible que el número de canciones se acerque al centenar, y de ellas me viene una a la memoria, la que Lola Flores hizo tan famosa: "Córdoba mía, qué hermosa eres...".
Hoy Enrique Báez, mi admirado compañero, mi fraternal amigo, va ha recibir el abrazo definitivo de su tierra. A su adorada esposa, Conchita, a sus amados hijos, Fernando y Enrique, vaya nuestra triste condolencia...
El arco mágico se ha envuelto en silencio para siempre.
| Miguel Salcedo Hierro |
jueves, 13 de septiembre de 2012
Historia y leyendas sobre la Santa Cruz I
SANTA ELENA
Convertida al Cristianismo y descubridora de la Santa Cruz en Tierra Santa
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| Colosal escultura de Santa Elena obra de Andrea Borghi "Il Carrarino" Basílica de San Pedro del Vaticano Roma (Italia) |
Vida.-
El lugar de nacimiento de Santa Elena no se conoce a ciencia cierta; se supone fuera el Asia Menor e incluso la Gran Bretaña. Procopio de Cesarea (siglo VI) es el primero en mencionar que Elena nació en Drepanum, en Bitinia (Asia Menor); esta creencia la apoya el hecho de que Constantino renombró la ciudad como Helenópolis, después de su muerte en el año 330. De todos modos, también hubo otra Helenópolis en Palestina (actual Daburiyya) y otra en Lydia, probablemente todas por el nombre de la madre de Constantino.
Eusebio de Cesarea (siglo IV) dice que ella tenía unos 80 años de edad a su regreso de Palestina (Vita Constantini 3,46), y si el viaje se hizo en el 326 o 328, se puede calcular que nació, aproximadamente, en el año 250 después de Cristo. Ella venía de un linaje humilde, por lo que San Ambrosio, que vivió en época inmediatamente posterior, la llamó una “buena stabularia”, que puede traducirse como “buena y de estable limpieza” o “anfitriona”, por lo que debe entenderse más como una ocupación que como una virtud (De obitu Theodosii 42).
No se sabe donde conoció a Constancio, pero es probable que durante su servicio en tiempos del emperador Aureliano. La naturaleza jurídica precisa de la relación entre Elena y Constantino es desconocida, y se mantienen posiciones diferentes; el mismo San Jerónimo la llama unas veces “esposa” de Constancio y otras veces, “concubina”. También la describe como una mujer privilegiada en dones naturales y en nobleza de corazón.Y así debía ser cuando se enamoró de ella Constancio, el que lleva el sobrenombre de Cloro por el color pálido de su tez, general valeroso y prefecto del pretorio durante Maximiano.
El lugar de nacimiento de Santa Elena no se conoce a ciencia cierta; se supone fuera el Asia Menor e incluso la Gran Bretaña. Procopio de Cesarea (siglo VI) es el primero en mencionar que Elena nació en Drepanum, en Bitinia (Asia Menor); esta creencia la apoya el hecho de que Constantino renombró la ciudad como Helenópolis, después de su muerte en el año 330. De todos modos, también hubo otra Helenópolis en Palestina (actual Daburiyya) y otra en Lydia, probablemente todas por el nombre de la madre de Constantino.
Eusebio de Cesarea (siglo IV) dice que ella tenía unos 80 años de edad a su regreso de Palestina (Vita Constantini 3,46), y si el viaje se hizo en el 326 o 328, se puede calcular que nació, aproximadamente, en el año 250 después de Cristo. Ella venía de un linaje humilde, por lo que San Ambrosio, que vivió en época inmediatamente posterior, la llamó una “buena stabularia”, que puede traducirse como “buena y de estable limpieza” o “anfitriona”, por lo que debe entenderse más como una ocupación que como una virtud (De obitu Theodosii 42).
No se sabe donde conoció a Constancio, pero es probable que durante su servicio en tiempos del emperador Aureliano. La naturaleza jurídica precisa de la relación entre Elena y Constantino es desconocida, y se mantienen posiciones diferentes; el mismo San Jerónimo la llama unas veces “esposa” de Constancio y otras veces, “concubina”. También la describe como una mujer privilegiada en dones naturales y en nobleza de corazón.Y así debía ser cuando se enamoró de ella Constancio, el que lleva el sobrenombre de Cloro por el color pálido de su tez, general valeroso y prefecto del pretorio durante Maximiano.
Elena dio a luz al futuro emperador Constantino I el día 27 de febrero, entre los años 270/272 en Naissus (Niš, Serbia). Poco después, Constancio se divorció de Elena en el año 290, y lo hizo con el fin de casarse con Teodora, hija de Maximiano. Elena, con su hijo Constantino fueron enviados a la corte de Diocleciano en Nicomedia, donde Constantino creció. Elena nunca se volvió a casar y vivió algún tiempo sin hacerse notar, cerca de su único hijo, que sentía un profundo respeto y afecto por ella. Cuando murió Constancio, en el año 306, sus tropas proclamaron a Constantino como Augusto del Imperio Romano y después de eso, Santa Elena, volvió a la vida pública, apareciendo en la Corte Imperial de Tréveris en el año 312.
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| Tabla perteneciente al retablo gótico de la Santa Cruz procedente de la Iglesia de la Santa Cruz, Blesa (Teruel) obra de Miguel Ximenez Museo de Zaragoza |
Constantino agasaja a su madre haciéndola Emperatriz Augusta en el 325, acuña monedas con su efigie, le hace donación de muchas ciudades, le abre sus tesoros, la rodea de respeto y afecto, y le facilita levantar iglesias. En el 326 Elena está con su hijo en Bizancio, a orillas del Bósforo. Aunque se aproxima ya a los setenta años alienta en su espíritu un deseo altamente repensado y nunca confesado, pero que cada día crece y toma fuerza en su alma; anhela ver, tocar, palpar y venerar el sagrado leño donde Cristo entregó su vida por todos los hombres.
Santa Elena adquirió su mayor fama por el hallazgo de la Vera Cruz. Después de que Constantino la nombrara Emperatriz Augusta, le dio acceso ilimitado a las arcas imperiales, con el fin de localizar los restos de la tradición cristiana. Por lo tanto, en el año 326-328 Elena emprendió decide peregrinar a los Santos Lugares en Palestina tras haber tenido una revelación celestial, en cuyo relato se mezclan todos los elementos imaginables pertenecientes al mundo de la fábula por tratarse del desplazamiento de la primera dama del Imperio a los humildes y lejanos lugares donde nació, vivió, sufrió y resucitó el Redentor. Eusebio de Cesarea confirma que se encargó de la construcción de dos templos: la Iglesia de la Natividad, en Belén, y la Iglesia en el Monte de los Olivos, lugares de nacimiento y ascensión de Cristo. Una tradición atribuye a Elena también la construcción de la Iglesia de la zarza ardiente del Sinaí.
La leyenda del descubrimiento de la Vera Cruz por parte de Santa Elena, se originó en Jerusalén en la segunda mitad del siglo IV y se extendió rápidamente por todo el imperio. En la antigüedad nacieron tres versiones de esta leyenda: la leyenda de Elena, la leyenda Protonike y la leyenda de Judas Kyriakos. Pero aparte de todo lo que de fantástico pueda haber en los relatos, fuentes suficientemente atendibles como Crisóstomo, Ambrosio, Paulino de Nola y Sulpicio Severo refieren que se dedicó a una afanosa búsqueda de la Santa Cruz con resultados negativos entre los cristianos que no saben dar respuesta satisfactoria a sus pesquisas.
La conocida como leyenda de Elena, fue escrita en griego y en latín y de ella hablan muchos Padres de la Iglesia y otros muchos escritores: Rufino (Hist. Eccl, 10,7-8), Sócrates (Hist. Eccl 1,17 PG 67, 117ff), Sozomeno (Hist. Eccl. 2,1-2), Teodoreto (Hist. Eccl. 1,18), Ambrosio (de obitu Theod., 40-49), Paulino de Nola (Epist., 31,4-5), y Sulpicio Severo (Chron. 2,22-34).
Según esta versión, cuando Elena llegó a Jerusalén, la ciudad cambió su nombre por Aelia Capitolina y reconstruyó lo destruido por el emperador Adriano después de la revuelta de Bar Kochba (135 dC). Para poner fin a la peregrinación cristiana Adriano había mandado construir un templo dedicado a Venus sobre el sitio de la tumba de Jesús cerca del Calvario. Hizo demoler el templo erigido a Venus en el Calvario y cavar profundamente en la montaña. Empleó a la legión romana para hacer las excavaciones y, después de haber cavado profundamente, descubrió el Santo Sepulcro, junto al cual se hallaban tres cruces. Sacadas a la luz, sólo restaba ahora la grave dificultad de llegar a determinar aquella en la que estuvo clavado Jesús. Relatan que el obispo Demetrio tuvo la idea de organizar una procesión solemne, con toda la veneración que el asunto requería, rezando plegarias y cantando salmodias, para poner sobre las cruces descubiertas el cuerpo de una cristiana moribunda por si Dios quisiera mostrar la Vera Cruz. El milagro se produjo al ser colocada en sus parihuelas sobre la tercera de las cruces la pobre enferma que recuperó milagrosamente la salud. Todo esto hace que se considere a santa Elena una de las primeras arqueólogas reconocidas por la historia. Tras esto, mandó construir allí el primer templo dedicado al Santo Sepulcro y otro en el Monte de los Olivos. Santa Elena también encontró los clavos de la crucifixión, y con el fin de proteger a su hijo en las batallas, colocó uno de ellos en el casco de Constantino y otro en la brida de su caballo.
Elena salió de Jerusalén y de las provincias orientales en el año 327 para volver a Roma, llevándose con ella parte de la Vera Cruz y otras reliquias que se guardaban en la capilla privada de su palacio; estas reliquias aún se pueden ver en la Basílica romana de Santa Cruz en Jerusalén. Tres partes mandó hacer Elena de la Cruz. Una se trasladó a Constantinopla, otra quedó en Jerusalén y la tercera llevada a Roma por ella misma.
Según la leyenda Protonike, que circuló en las regiones de habla siríaca, el papel de Elena es asumido por la ficticia Protonike, emperatriz del siglo primero.
Por último, la leyenda de Judas Kyriakos, se escribió en griego, pero también se la conoce en latín y en siriaco y cuenta cómo Elena descubrió la cruz con la ayuda de un judío legendario llamado Judas, que más tarde se convirtió y recibió el nombre Kyriakos (Ciriaco). Probablemente debido a su anti-judaísmo, esta leyenda se convirtió en la versión más popular de las tres.
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| Moneda romana acuñada con la efigie de Santa Elena |
Elena y los Santos Lugares.-
Santa Elena adquirió su mayor fama por el hallazgo de la Vera Cruz. Después de que Constantino la nombrara Emperatriz Augusta, le dio acceso ilimitado a las arcas imperiales, con el fin de localizar los restos de la tradición cristiana. Por lo tanto, en el año 326-328 Elena emprendió decide peregrinar a los Santos Lugares en Palestina tras haber tenido una revelación celestial, en cuyo relato se mezclan todos los elementos imaginables pertenecientes al mundo de la fábula por tratarse del desplazamiento de la primera dama del Imperio a los humildes y lejanos lugares donde nació, vivió, sufrió y resucitó el Redentor. Eusebio de Cesarea confirma que se encargó de la construcción de dos templos: la Iglesia de la Natividad, en Belén, y la Iglesia en el Monte de los Olivos, lugares de nacimiento y ascensión de Cristo. Una tradición atribuye a Elena también la construcción de la Iglesia de la zarza ardiente del Sinaí.
La leyenda del descubrimiento de la Vera Cruz por parte de Santa Elena, se originó en Jerusalén en la segunda mitad del siglo IV y se extendió rápidamente por todo el imperio. En la antigüedad nacieron tres versiones de esta leyenda: la leyenda de Elena, la leyenda Protonike y la leyenda de Judas Kyriakos. Pero aparte de todo lo que de fantástico pueda haber en los relatos, fuentes suficientemente atendibles como Crisóstomo, Ambrosio, Paulino de Nola y Sulpicio Severo refieren que se dedicó a una afanosa búsqueda de la Santa Cruz con resultados negativos entre los cristianos que no saben dar respuesta satisfactoria a sus pesquisas.
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| Santa Elena o Descubrimiento y Exaltación de la Santa Cruz Anónimo de la segunda mitad del S. XVIII Museo de Jaén |
Según esta versión, cuando Elena llegó a Jerusalén, la ciudad cambió su nombre por Aelia Capitolina y reconstruyó lo destruido por el emperador Adriano después de la revuelta de Bar Kochba (135 dC). Para poner fin a la peregrinación cristiana Adriano había mandado construir un templo dedicado a Venus sobre el sitio de la tumba de Jesús cerca del Calvario. Hizo demoler el templo erigido a Venus en el Calvario y cavar profundamente en la montaña. Empleó a la legión romana para hacer las excavaciones y, después de haber cavado profundamente, descubrió el Santo Sepulcro, junto al cual se hallaban tres cruces. Sacadas a la luz, sólo restaba ahora la grave dificultad de llegar a determinar aquella en la que estuvo clavado Jesús. Relatan que el obispo Demetrio tuvo la idea de organizar una procesión solemne, con toda la veneración que el asunto requería, rezando plegarias y cantando salmodias, para poner sobre las cruces descubiertas el cuerpo de una cristiana moribunda por si Dios quisiera mostrar la Vera Cruz. El milagro se produjo al ser colocada en sus parihuelas sobre la tercera de las cruces la pobre enferma que recuperó milagrosamente la salud. Todo esto hace que se considere a santa Elena una de las primeras arqueólogas reconocidas por la historia. Tras esto, mandó construir allí el primer templo dedicado al Santo Sepulcro y otro en el Monte de los Olivos. Santa Elena también encontró los clavos de la crucifixión, y con el fin de proteger a su hijo en las batallas, colocó uno de ellos en el casco de Constantino y otro en la brida de su caballo.
Elena salió de Jerusalén y de las provincias orientales en el año 327 para volver a Roma, llevándose con ella parte de la Vera Cruz y otras reliquias que se guardaban en la capilla privada de su palacio; estas reliquias aún se pueden ver en la Basílica romana de Santa Cruz en Jerusalén. Tres partes mandó hacer Elena de la Cruz. Una se trasladó a Constantinopla, otra quedó en Jerusalén y la tercera llevada a Roma por ella misma.
Según la leyenda Protonike, que circuló en las regiones de habla siríaca, el papel de Elena es asumido por la ficticia Protonike, emperatriz del siglo primero.
Por último, la leyenda de Judas Kyriakos, se escribió en griego, pero también se la conoce en latín y en siriaco y cuenta cómo Elena descubrió la cruz con la ayuda de un judío legendario llamado Judas, que más tarde se convirtió y recibió el nombre Kyriakos (Ciriaco). Probablemente debido a su anti-judaísmo, esta leyenda se convirtió en la versión más popular de las tres.
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| Capilla de Santa Elena Iglesia del Santo Sepulcro (Israel) |
No han faltado autores que atribuyan a la fábula el hecho de la invención por Elena basándose principalmente en que no hay noticia expresa de tamaño acontecimiento hasta un siglo después. Ciertamente es así, pero lo resuelven otros estudiosos afirmando que la fuente histórica que relata los acontecimientos es el historiador contemporáneo Eusebio de Cesarea al que en su Vita Constantini sólo le interesan los acontecimientos realizados por Constantino, bien porque sigue los cánones de la historia contemporánea, o quizá porque sólo le interesa adular a su anfitrión.
Según una tradición, Elena adquirió la Santa Túnica en su viaje a Jerusalén y la envió a Tréveris (Trier), donde se supone que está junto a la reliquia del cráneo de la Santa. Por último, otra tradición dice que Santa Elena encontró también las reliquias de los Reyes Magos, que estuvo primero en posesión de la familia imperial y que más tarde fueron dadas como regalo a San Eustorgio, obispo de Milán. Después de estar varios siglos en Milán, el emperador alemán Federico Barbarroja las llevó a la Catedral de Colonia.
Durante toda su vida, ella dio muchos regalos a los pobres presos, a los que liberaba y vestía modestamente, mezclándolos con el pueblo llano.
Santa Elena murió en el año 330, poco después de su viaje a Oriente, en presencia de su hijo Constantino (Euseb., Vita Const., 3,46). Su hijo Constantino dispuso trasladar sus restos con gran solemnidad a la Ciudad Eterna para ser enterrada en el mausoleo de Elena, en las afueras de Roma en la Via Labicana y parte de ellos se conservan en la iglesia Ara Coeli, dedicada a Santa Elena. El sarcófago de pórfido rojo, que contenía sus restos, se encuentra ahora en el Museo Pío-Clementino del Vaticano.
La celebración de Santa Elena.-
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| Sarcófago de la Santa Museos Vaticanos, Roma (Italia) |
En la tradición occidental, Santa Elena es la patrona de la ciudad de Frankfurt y Basilea, de las ciudades inglesas Abingdon y Colchester y de las diócesis de Trier, Ascoli, Bamberg, Pesaro y Frankfurt. Ella es la protectora de los tintoreros y de los fabricantes de agujas y clavos, pero también es la santa patrona de los nuevos descubrimientos, a causa de la campaña en Palestina.
En la tradición oriental, a menudo se la considera como una persona que ayuda a los campesinos para obtener buenas y abundantes cosechas.
A Santa Elena se han dedicado muchas iglesias, monasterios y otros lugares sagrados. En la Gran Bretaña (donde una leyenda posterior, mencionada por Enrique de Huntingdon, afirmó que Elena era hija del rey británico Cole de Camulodunum) por lo menos están dedicadas a ella veinticinco pozos santos.
En Polonia, el lugar más común asociado a la Santa Cruz y a Santa Elena, es un monasterio y su iglesia de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, situados en la montaña Lysa Góra. En el cristianismo oriental hay muchos monasterios e iglesias dedicadas habitualmente a los emperadores Constantino y Elena. La catedral patriarcal de Bucarest tiene a estos santos emperadores como sus santos patrones.
En el calendario ortodoxo, Santa Elena, se celebra junto con su hijo el 21 de mayo (3 de junio en el calendario juliano), y a ese día se le llama “la fiesta de la Santos y grandes emperadores Constantino y Elena, iguales a los Apóstoles”. Del mismo modo, las iglesias anglicanas y algunas iglesias luteranas mantienen la misma fecha de su festividad que en Oriente. Su día de fiesta en la Iglesia Católica Romana es el 18 de agosto. En la Iglesia Ortodoxa Copta se celebra el 9 de Pashons.
Iconografía.-
En la iconografía de Oriente, Santa Elena, lleva vestimenta imperial, con la corona en la cabeza, vestida con ricos ropajes y con un pañuelo blanco en la cabeza. Siempre está acompañada por una cruz y a menudo es representada y celebrada junto con su hijo Constantino.
También es uno de los personajes principales representados en el icono de la Exaltación de la Santa Cruz (fiesta el 14 de septiembre), junto con el arzobispo Macarios de Jerusalén.
En el arte sacro de Occidente, Santa Elena, se asocia siempre con la cruz, los tres clavos y con un escultura de la iglesia. Ella es representada como una mujer mayor vestida con un traje imperial.
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| Mosaico ortodoxo ruso de los Santos Constantino y Elena Catedral de San Isaac, Moscú (Rusia) |
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| Santa Elena obra de José Navarro Arteaga Retablo de Ntro. P. Jesús de las Penas Hdad. de la Estrella, Triana (Sevilla) |
Bibliografía y fuentes:
- "Santa Elena emperatriz" - Mitrut Popoiu
- "Santa Elena" Archidiócesis de Madrid
- "El retablo gótico de la Santa Cruz, de Blesa, Teruel"- Javier Lozano Allueva - blesa.info
- "Santa Elena o Descubrimiento y Exaltación de la Santa Cruz" - iaph.es
- hermandad-estrella.org
La Virgen de la Tizná, de Jerez del Marquesado (Granada)
Aunque pudiera parecer mentira, lo cierto es que a día de hoy, en pleno siglo XXI, aún hay quien no cree en Dios. Esta frase pudiera haber sorprendido a más de uno, pero es cierto (en Costaleros del Calvario no nos inventamos nada). Tanto es así que en algunas ocasiones se puede oír como hay quien espera que se le certifique la existencia de Dios, tal vez a través de un notario, como paso previo a su fe.
Y repetimos que es increíble que a día de hoy haya quien no tenga fe, pues esa certificación bajo testigos y notarios, ya se dio hace mucho tiempo en Andalucía, concretamente en Jerez del Marquesado, cuya historia (que no leyenda) es la siguiente.
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| Iglesia Nuestra Señora de la Anunciación. Jerez del Marquesado |
Corría el año de 1653, en concreto el 18 de junio, cuando sobre Jerez del Marquesado apareció una tormenta de viento y granizo que amenazaba con arruinar las cosechas y el propio pueblo, pues se trataba de un pueblo eminentemente agrícola. Para evitarlo, en Jerez era costumbre hacer sonar las campanas según una cadencia determinaba denominada "a tomerta" o a "nublo" que indicaba a todos los pobladores la necesidad de acudir a la iglesia para rogar por la intercesión del Altísimo.
| Campanario Iglesia Nuestra Señora de la Anunciación. Jerez del Marquesado |
De esta manera, cuando aquella tarde del 18 de junio de 1653 comenzó la tormenta, tres niños, los monaguillos Alonso, hijo de Luis de Alcalá; Juan, hijo de Pedro de Sierra y Bartolo, hijo de Francisco Rabelo, subieron a lo más alto del campanario para tocar "a nublo" o "a tormenta". Se encontraba la iglesia llena cuando un rayo impactó directamente sobre la torre destrozando una torre de madera que se encontraba envuelta en un lienzo blanco. Inmediatamente después, el rayo se dividió en dos, atravesando uno de ellos el capitel y la muralla para pasar por la sacristía y terminar en el altar mayor, donde impactó contra la imagen del Santísimo Cristo, a la que quebró tres dedos (contando desde el pequeño) y llegó hasta el tabernáculo del Santísimo Sacramento, en cuya cima estaba un Santo Niño Jesús a quien le rompió una corona de plata y el brazo derecho, y le quemó el barniz de la mejilla y de la garganta.
Después de cometer tales destrozos, el terrible rayo se consumió tras romper el arca del Santísimo Sacramento y la puerta del Sagrario, así como los cuadros, los candelabros y los manteles que allí se encontraban.
Sin embargo este acontecimiento no habría pasado a la historia de no ser porque el otro rayo "encontró" a nuestros tres monaguillos en la torre del campanario, resultando los tres muertos en el acto. Uno de ellos, Juan, tenía abrasado el vestido, y Alonso mostraba un agujero por la parte de la espalda como de bala, con quemaduras en su contorno y un olor pestífero. Tras dejar muertos a los 3 niños, el rayo continuó hacia el interior de la iglesia, destrozando el suelo de la torre, un par de ventanas y los muros. Finalmente alcanzó la capilla de nuestra Señora de la Purificación donde, tras destruir diferentes enseres, desapareció a los pies de la imagen de la Virgen, prácticamente en el mismo lugar donde 3 décadas antes había ocurrido algo similar, siendo visible aún la marca ennegrecida en el suelo.
| Retablo Mayor |
Rápidamente de bajaron los cuerpos a la iglesia para mostrárselos a la imagen de la Santísima Virgen de la Purificación, entre llantos y súplicas de familiares y vecinos.
Poco después una luz atravesó el espacio existente entre el rostro de la imagen y los niños, recuperando éstos la conciencia. Se miraron prácticamente desnudos, encontrándose en sus cuerpos unas cintas moradas, como de sangre seca, en ausencia de las anteriores heridas. Por contra, la faz de la imagen quedó oscurecida para siempre, como tiznada por el rayo, siendo el origen de la curiosa advocación que nos ocupa, "La Virgen de la Tizná", convirtiéndose desde entonces en Patrona de Jerez del Marquesado.
| La Virgen de la Tizná. |
Dado que prácticamente todos los habitantes de Jerez del Marquesado se encontraban en la iglesia cuando ocurrió el fatídico accidente, bien para pedir la intercesión divina, bien por resguardarse del temporal, tanto la desgracia como el milagro que obró la Santísima Virgen fueron contemplados por la mayoría del pueblo, dejando testimonio de aquellos acontecimientos don Francisco de Moya, encargado del santuario, y rubricado por las fuerzas civiles del momento en condición de fedatarios públicos.
Tras el descubrimiento de estos manuscritos, la fe deja paso la historia, no quedando hueco para la incredulidad.
| La Virgen de la Tizná |
Desgraciadamente, durante la guerra civil Jerez del Marquesado fue tomada por el bando republicano, siendo bajada la imagen desde el altar mayor y atacada con un hacha. Sin embargo un niño de entre 6 o 7 años, logró entrar en la iglesia y recuperar un ojo y el brazo derecho, los cuales fueron utilizados cuando años más tarde se decidió tallar una nueva imagen; ya no tizná, pero con uno de los ojos que obraron el milagro de 1653.
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miércoles, 12 de septiembre de 2012
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