domingo, 14 de octubre de 2012

Entrevistas de los Costaleros del Calvario. Juan María Gallardo (I)

Tras la presentación el pasado jueves del libro "¿Locos del costal?", de Rafael Moreno y Moisés Ríos, hoy presentamos la primera parte de la entrevista realizada a Juan Mari Gallardo Espinosa, costalero y capataz de Sevilla, y autor del libro "Venga de frente", del que hablamos el pasado 1 de julio de 2012.

Venga de Frente. Juan María Gallardo. Abec Editores

Nuestro invitado de hoy, Juan María Gallardo Espinosa, es el autor de uno de los libros de los que más se han hablado en el mundo cofrade andaluz desde su publicación el pasado 1 de abril de 2011. Bajo el título “Venga de frente. Los hermanos costaleros de la Semana Santa de Sevilla” y publicado por Abec Editores, Gallardo nos presenta un atractivo recorrido por el movimiento de los hermanos costaleros de la ciudad de Sevilla, desde su nacimiento y desarrollo hasta la actualidad, tratando aspecto tan interesantes como el cobro por parte de capataces y costaleros, el posible retorno de las cuadrillas profesionales o la relación de las propias cuadrillas de hermanos costaleros con las Juntas de Gobierno de las hermandades.

Para ello Gallardo entra a describir el proceso de transición desde los cargadores profesionales a los hermanos costaleros, el papel de los capataces y las propias cofradías en dicho periodo, ensayos, la dualidad devoción-afición, la figura de los capataces no profesionales, los tipos de cuadrillas, los grupos de presión, los capataces y hermanos costaleros que repiten a lo largo de la Semana Santa, la ropa o el peso de los propios pasos.


Para finalizar, el autor cuenta con el análisis y opinión de algunos de los capataces con más repercusión en este movimiento, como Antonio Santiago, los Ariza, Alberto Gallardo, Antonio Hierro, Luis León Y Rufino Madrigal, Juan Manuel Martin, Ismael Vargas, Manuel Villanueva, Manuel Vizcaya o Antonio Álvarez.

Todo ello aderezado con una completísima colección de fotografías y documentos, algunos de ellos inéditos, que hacen de “Venga de frente” uno de los títulos de referencia para el conocimiento del movimiento costalero en la actualidad.

Para quienes no conozcan a Juan María Gallardo, podemos presentarlo como sevillano y cofrade convencido. Nacido en 1970, padre de dos hijos y graduado social, su vida laboral se encamina a la faceta comercial, siendo igualmente fotógrafo por tradición familiar.

Sin embargo, su verdadera pasión está en el mundo de las cofradías, lo cual no sólo queda demostrado por la publicación de su primer trabajo literario, “Venga de frente”, sino por un currículum cofrade extensísimo. Costalero desde los 17 años, ha pertenecido a las cuadrillas de San Roque, Beso de Judas, Candelaria, Lanzada, Valle, Gitanos, La O, Soledad de San Lorenzo y Resurrección, habiendo participado igualmente en las Estaciones de Penitencia de las Hermandades de la Redención, Negritos, Candelaria, Bofetá, Montesión y Gran Poder, como hermano nazareno.

Desde 2007 ostenta el cargo de capataz titular del Señor de la Salud de la Hermandad de la Candelaria de Sevilla, cargo que comparte en la hermandad con su hermano José Miguel, capataz titular del paso de palio. 

1.- Juan María, con semejante currículum cofrade, la pregunta, aunque típica y tópica, es obligatoria. ¿De mano de quién llega a las cofradías? 

De la mano de mi familia. Desde mi nacimiento pertenezco a este mundo que tanto me ha aportado.

2.- Un nombre frecuente en tu currículum cofrade es el de Candelaria. ¿Qué implica para usted y su familia ser Candelarios? 

La primera vez que salí en La Candelaria tenia seis meses, y hasta ahora no he dejado de hacerlo. Mi hermano, mis dos sobrinos y mis dos hijos lo mismo.

Ser Candelarios para nosotros, es una forma de vida y de entender parte de esa vida, que es la Semana Santa. 

Esta Hermandad, sin ser de las más populares, ni de las que más hermanos tiene, estando en esa imaginable zona media del “ranking”, es de las que despierta más simpatías entre jóvenes y adultos. Llevamos muchos niños y eso atrae a más niños. Nuestro regreso por los jardines de Murillo, hacen de nuestra recorrido una estampa sin igual y tan llena de belleza, que aconsejan no dejara de verlo alguna vez en la vida.


3.- ¿De qué otras hermandades es hermano y qué circunstancias le llevan a serlo?

Soy hermano de Beso de Judas (por tradición familiar) de Los Gitanos (por convencimiento propio desde hace 20 años) y de la Soledad de San Lorenzo (me apunte el año que ingrese en la cuadrilla).

También soy hermano de Madre de Dios del Rosario, patrona de capataces y costaleros.

4.- Centrándonos en el movimiento de los costaleros y capataces. ¿Cómo entra en contacto con él?

Desde muy joven he estado mordido por esa droga y siendo el menor de dos hermanos que jugaban a los pasitos con una silla en la cabeza por el pasillo de su casa, fue él, mi hermano el que comenzó en los pasos. Tras las cruces de mayo de niño, con 17 años pude sacar mi primer paso en Semana Santa (Beso de Judas).

5.- En algunos pasos, como puede serlo el misterio de la Hermandad de la Redención, ha llegado a estar hasta 21 años de costalero. ¿Qué se obtiene de ese mundo para haber pertenecido durante tanto tiempo a una cuadrilla?

Satisfacciones personales difícilmente explicables con palabras. Es recibir mucho a cambio de poco, pues para nosotros es poco entregar nuestro esfuerzo de modo abnegado y desmedido.

6.- Es precisamente en su hermandad de la Candelaria donde en la actualidad ejerce la labor de capataz titular del Señor de la Salud, si bien ya lo fue en Gines y en el Carmen Doloroso. ¿Cómo se le presenta esta oportunidad? 

Primero fue en Gines y en el Carmen (siendo aun Pro-Hermandad), pues éramos las mismas personas. Pertenecía a la cuadrilla de costaleros y José Ramón Mateos, el responsable me ofreció la oportunidad, pensando que podía aportar algo. Le estaré eternamente agradecido. Después tuve un largo paréntesis y en 2005, hable con José Manuel González, capataz por entonce de la Hermandad para ofrecerme en La Candelaria, por si necesitaba alguien en el equipo. Ese mismo año, estuve de contraguía en ensayos y delante en venideros ensayos y el martes santo. También le estaré eternamente agradecido. En 2007, la Junta entrante, decide prescindir de los servicios de José Manuel y me consultan, cosa que no rechazo.

7.- ¿Y cómo recibe usted esta noticia?

Con enorme alegría y mayor responsabilidad. Ambas cosas las sigo viviendo y palpando 365 días al año.

8.-¿Y la del nombramiento de su hermano como capataz de la Candelaria?

Su llegada fue anterior a la mía. La situación fue similar al principio. Desde 2005 él compartía la responsabilidad de los dos pasos junto al mencionado José Manuel y a Francisco García. Es en 2007 cuando me quedo yo en el paso de Cristo y él, por tener mayor experiencia, se queda en el paso de palio. Ya sabéis que históricamente se hace así en casi todas las hermandades, por entrañar mayos dificultad casi siempre el paso de palio.

9.- Comenzando a hablar de costaleros y capataces, en su libro hace un recorrido por la transición desde los cargadores profesionales hasta los hermanos costaleros. ¿Se podría entender a estos últimos sin el conocimiento de lo que supusieron para la Semana Santa los cargadores profesiones?

Desde luego que hay desconocimiento, pero somos muchos los que nos quedamos embelesados cuando escuchamos la voz de un costalero de aquella época, contar vivencias y hazañas, impensables en este siglo XXI.

Hay mucho que desmitificar y muchas lanzas que romper a favor de aquellos que nos precedieron.

10.- El papel de los costaleros ha cambiado mucho en los últimos años. ¿Cuál debe ser hoy en día su cometido?

Como en cualquier orden de la vida, es más difícil saber gestionar la situación en que uno se encuentra que otra cosa. Los costaleros debemos jugar el papel de ser uno más dentro de la cofradía y dentro de la Hermandad. Soy un constante e infatigable pregonero del anonimato del costalero como tal y en la cofradía nuestro rol está debajo de las trabajaderas, no fuera de ellas. El resto del año, somos unos hermanos más con derechos y obligaciones. Me siento un privilegiado por poder ser costalero, pero no hago alarde de ello. Ese creo que debe ser el camino.


11.- En aquellos años el papel de capataz estaba muy delimitado por las funciones otorgadas por las Juntas de Gobierno. ¿Qué papel debe desempeñar un capataz a día de hoy?

Pues algo similar al del costalero respecto al día a día y al de la cofradía en la calle. Más anonimato y menor protagonismo. 

Respecto a la cuadrilla, hay que ser más psicólogo que otra cosa. Hay una gran diferencia social entre los miembros de las cuadrillas. Sobre todo no olvidar que el llamador, debe ser un instrumento a través del cual se puede otorgar felicidad a los demás; eso es lo más bonito de ser capataz, poder generar alegría al prójimo y disfrutar con ello.

12.- ¿Se le llega a pedir a los capataces más responsabilidad de la que debiera llevar su propio cargo?

A veces se solicita e incluso se exigen temas que en realidad están fuera del alcance de lo que debe ser el cometido de un capataz. Otras veces, se delimita el campo donde se trabaja. Todo depende de la confianza y la valentía de las Juntas de Gobierno. Hay más injerencias de las deseables. 

13.- Entre ambos, capataces y costaleros, ¿Qué relación debe haber?

Sobre todo confianza plena y mutua. Disciplina, respeto y lealtad. En ambas direcciones.

14.- Por su experiencia de tantos años, ¿Qué relación existe entre las hermandades y las propias cuadrillas? ¿Se entienden aún cuando los intereses particulares no siempre coincidan? 

Por lo general si, pues si no sería imposible la convivencia. No obstante, se observan casos excepcionales, de falta de entendimiento y de tirantez. Por intereses que están en juego (seguir siendo, ya sea desde la Junta o desde el capataz o el mismo costalero) se comulga hasta con ruedas de molino. La posibilidad de perder el puesto que se ocupa, pesa más que la dignidad. Afortunadamente, no suele ser lo frecuente.

15.- Tras la etapa de costalero, muchos hermanos no se deciden a coger el hábito de nazareno. ¿Falta de interés por parte de las hermandades o simplemente falta de formación cofrade de los costaleros?

Creo que es más por comodidad. La verdad es que pienso que salir de nazareno es mucho más duro que hacerlo de costalero. Yo he salido de nazareno en 2010 y 2011, y se me ha hecho cuesta arriba. Los costaleros de hoy hemos conseguido llevar al extremo el confort, en cuanto a la parihuela, la ropa, los relevos, las calles por donde pasamos, etc… El espíritu de sacrificio se va diluyendo. Repito una vez más que todo esto sin generalizar.

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